Mi corazón es la tea de las musas,
amanuenses de la lluvia,
recatadas coristas del universo.
Dicen que en Plutón
hay un asesino de la lucidez,
que los lunáticos pasan las noches
con los ojos atónitos en la nada,
que la muerte saluda
con su estribillo de misterio
a los espasmos de la dicha.
Y mi corazón hace pum,
como víctima de la miseria.
Mi corazón hace pum,
como cadáver enjoyado.
Hay un curandero
que puede sanar mis infartos,
para morir de nuevo en manos
del único asesino
que viste traje de luces.
Los cristales de los espejos
se mutilan ante la fantasía
y el percutor de esta traicionera
es la conciencia de fiera.
Me sé más bestia que el tigre,
matón protegido por ecologistas,
me sé más villana que el gamo,
matón de la cordura
con su belleza limpia.
Estrecharé la voz
en el embudo de la prudencia
por mi condición de hembra raíz,
hasta que mis hijos
se transformen en frutos dulces,
en hojas escritas
y en cuerpos fibrosos.
Después podré decir
que mi herencia tiene un corazón sano,
de los que no se revolucionan
ante el paso de la sombra.
El asesino del traje de luces está cerca.
The lovely bones
Hace 2 años


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