Mi nombre es Rosalía Linde Camacho

Este blog es prioritariamente de poesía, aunque no descarto la posibilidad de poner un comentario sobre otro tema. Doy la bienvenida a todo el mundo que quiera entrar en mi espacio y dejar sus impresiones sobre lo que hay en él.

martes, septiembre 22, 2009

Mi sombra

Prorrumpí en un sollozo tan vívido y real
que me sabe a veneno tu cansancio de sombra
es la feliz mirada, es letra que no nombra
la chinesca verdad que siempre es tan leal.

Caminaban los ojos por avenidas frías
y la lágrima tímida se hizo sola un enredo
por si las moscas vuelan, no instigues luego el credo
de las muecas solteras, de divorciadas pías.

me sabe mal coger ese fruto tan verde
que pende de la rama. La ciénaga se pierde
al llevarse el trofeo que no me sabe a breva.

Ya caerá, ya caerá... es la única prueba
de mi tormento azul, de mi cadáver vivo
que es veraz con la sombra y ante ella es altivo.

lunes, septiembre 21, 2009

No temas

No cubras los estantes con manteles,
debajo el ocio fue tu mordedura
la piscina de guante blanco cura
el polvo azul que sabe a piel tan leve.

El verano te trajo militares
de vestidos a prueba de lejía
y el parto de las lunas es bujía
que abre campos áridos de mares.

Sé tan suave cual nata en un fresón,
no temas a ladrones de ilusión
lo soñado es la casa del empeño,

Y si con el tesón se pinta un sueño,
no temas violadores de las rosas,
ellas brotan tan sabias como hermosas.

El gato

El gato que maúlla en las esquinas
sabe que su velar es poderoso
como las sendas áureas del coloso
que de su malabar restan espinas.

Del sabor tan dulzón quedó la teta
secando su lechosa melodía
por una petición que se caía
del bardo al gato sordo sin su meta.

Fueron las trementinas de sicarios
las que se convirtieron en los Larios
del pestilente aroma del pitillo.

Por eso duerme el gato en un atillo
donde nunca se escuchen los festejos
del hambre saciadora allá a lo lejos.

Mar

Crecías en la espuma bajo el río,
se te adosaban rémoras al miedo
y en el espanto viste que el viñedo
maduraba sus uvas con el frío.

Eras un viejo visto por un crío,
tan pronto viene el cuervo sin un credo,
como la urraca cínica al robledo
donde hurtaron umbrías al hastío.

El pánico jamás será un velero
que cruza calmo el agua en la tormenta
en días tan cercanos a la noche.

Mas bien es la tetera del crucero
llena de posos, eje de la menta
que prueba en otras lenguas el reproche.