Mi nombre es Rosalía Linde Camacho

Este blog es prioritariamente de poesía, aunque no descarto la posibilidad de poner un comentario sobre otro tema. Doy la bienvenida a todo el mundo que quiera entrar en mi espacio y dejar sus impresiones sobre lo que hay en él.

martes, junio 30, 2009

No se come del ingenio

Señales repitiendo en los cobres,
en los cuantums, mitad yo, mitad yo
y en las lunas quebradas veo el fallo
que está solo en mares tan salobres.

La luna no refleja en la ciudad
el sol se fue huyendo con chispazos
que no pueden coger pobres con cazos
para llevarlos hacia la verdad.

La soledad, el miedo haciendo pozos
la justicia, los claros en el bosque,
hay tanta información que no computa

el silencio en estrellas con sus gozos
que sólo el afamado guardabosque
ofrece al pobre un chip como una fruta.

lunes, junio 29, 2009

Libertad III

Desde el frío, la luna nos recuerda
que es ya noche cerrada y no hay aurora
surgiendo en ningún sueño sufridora
por Tánatos, tirando de la cuerda.

Ni en las torturas puede ser mancuerda
la luna en claro cénit del ahora
cuando en la punta aguda de la hora
parece pesadilla que se acuerda.

Si no sueño con aves solitarias
escondiendo sus pasos en diarias
mediasnoches que acunan mediosdías

en lagunas abiertas en los días,
las lagunas abiertas en las noches
podrían sumergir con sus reproches.

domingo, junio 28, 2009

Libertad II

La melena de diosa sobre el pecho
era oscura, carbón estremecido
y el sol se reflejaba en su teñido
mechón de pelo azul insatisfecho.

Recogía las joyas de su lecho
que eran lágrimas frías sin su nido
y el calor del amante fue vendido
sin considerar nunca su derecho.

La tormenta escampaba en el Retiro
y en sus sienes brillaba el zafiro
tan lustroso que pájaros ladrones

ignorando lo humano de los dones
actuaban cual Diosa con su amante
olvidando las preces del talante.

Libertad I

El pájaro bordea los cimientos
donde antes se cernía el torreón
y fue su pico el guante de ladrón
que se llevó mendrugos cenicientos.

Los guerreros luchaban como cientos
de ligaduras fuertes cual tendón
que rompe el verde campo en la canción
del rapsoda que cuenta los eventos.

Un tirano llevó su yegua amada
al lugar donde barcos zarpan solos
y la espuma del mar fue su coartada.

Los súbditos lamían alveolos
de las olas tan lentas como nada
en convertir lo libre en protocolo.

sábado, junio 27, 2009

Maścaras de feria bajo la lluvia

Retahílas de máscaras de feria
asustan al pequeño con sus risas
y el payaso se entrena en las sonrisas
de la lila que muere siempre seria.

Que no rapte tu tiempo fiera histeria
acercándose horas a cornisas
la arena siempre muere en playas lisas
donde el furor se aleja de la arteria.

El reloj da las doce en el diafragma,
corre el sol por el circo sin su lona,
antes de que el volcán trague su magma.

Puede ser que esta lluvia desentona
con el calor glacial de este sintagma
que sólo en el pasado es su corona.

Los campos de trigo

Los campos se amanceban en el trigo
en el tractor y labios tan lechosos
que el lecho de lo cálido es el poso
dejado por maletas en caminos.

El hombre observa cómo el viento frío
ha despertado ojos en reposo
y el estupor de ramas de carnosos
abedules repiten lo aprendido.

Si te esfuerzas y rompes cerraduras
quemadas por sentencias de lo justo
donde los abogados son los jueces,

hallarás la doncella, la más pulcra
en su sentido hay miles de mundos
que se hacen ver con flores en las sienes.

viernes, junio 26, 2009

Donde los santos pierden el albor

El preludio de llantos en el verbo
me fustigó con rabia tan preñada
que quiso merecer lluvias la amada
realidad de abadías sin sus siervos.

El corazón lamió cráneos de cuervos
y el silencio le dió la bofetada
en sus códigos bits de voz cifrada
conocen mordeduras del acervo.

La sangre goteando como miel
que se acostumbra dúctil a la abeja
y aguijonazos prenden su rencor.

Estómagos de luces sacan hiel
aún dudando el honor frunce la ceja
donde los santos pierden el albor.

jueves, junio 25, 2009

Thriller

Fauces de la medianoche,
con su caterva
de exiliados de la Tierra.
Cadáveres vivientes,
gritos aullados a la luna,
hombres convertidos
en santos
por su aura de superstición
en los vivos.
La niña observa el video,
no puede evitar
el roce de su mirada
con la bombilla halógena,
los sueños que nacieron
desde otra vida
alejada del presente,
más terrible,
pero ingenua...
un rostro que vomita
su abulia
en cráteres bendecidos
por un monstruo en el armario.
El universo crece,
con la voz de Vincent Price
endiosando el espejo,
y las coreografías
de los malditos
no son tan pulcras
como el inconsciente devenir
de las estaciones:
llantos de los ciegos,
gusanos corriendo
por las comisuras de la boca.
Detrás del más allá
hay una huella de pinceles,
hay un cuadro pintado
por algún misántropo.
Huye... no dejes tus zapatos
como pista,
huye... hay fronteras
que desconoce el cielo,
con su ángel de la guarda.
Es demasiado pronto
para ahuyentar los ochenta,
su cápsula alucinógena,
y la heroína
que sólo sabe especular
sobre cinturones que ahogan.
Después llegará la nostalgia,
y será como un placebo
de pura imitación de la niñez.
Niña, no llores,
no temas el caos de los inventos,
su única glaciación
fue en los equinoccios
y después los derritió el hielo,
sabiendo que el futuro
es un graffitti
donde campa el terror a sus anchas.
No llores,
que los picahielos
son tan gloriosos como tus cicatrices,
que todavía desconoces.

miércoles, junio 24, 2009

El sueño de La Lechera

Lo trágico de la lluvia
es su olvido de las nubes,
cuentagotas de mercromina,
que se diluye en la fisura.
El tiempo calculó mal
su frente ante los malos:
nosotros, los perdidos
en una galaxia
con nombre de vasija
que cae a tierra,
cuando los cálculos se hacen con ábacos.
Tiernos colibríes
liban de las flores derramadas,
es una Naturaleza
salvaje
olisqueando conventos
donde depositar la fe en los huracanes
que se besan próximos a la catástrofe
y lo animal.
En la próxima votación,
un sereno hará
de político, un bedel
de proxeneta y yo
seré la puta
de los votantes:
con mi desnatada natural
y su sabor a hojas
de eucalipto.

Lo más trágico de ser echada
en saco roto, es que el tiempo descuenta
el trayecto.
Soy la herejía de los relojes,
la motocicleta que no arranca
en la pantalla,
y se queda suspendida la proyección
en el pedal del embrague.
Me sé todas las circunstancias
menos una:
el camino desandado por los buenos.
Al contrario que la huella
de un gigante,
yo soy de la Coca-Cola su chapa,
no su cuerpo vestal.
Leí un capítulo de la Historia
de los marcados,
y no me quedan cuencas
donde llorar
las muertes sucesivas
de los pobres de la Tierra:
primero, haber nacido,
después, ser inmortalizado
en el Times
con una foto antes de sucumbir.

En el próximo sueño de la Lechera
me convertiré en psicópata
por si los veneradores
de la pantalla, me dan el mote de publicista
o magnate
de los huecos en los bolsillos
de los pantalones,
por donde huyen las monedas
hacia las catacumbas.
Ellas también tienen vida propia:
están en los liftings de Madonna
y en las cirugías de Jennifer López,
serán portadas de las revistas
y pedirán prestado a las horas
la llama fulgurante
de la bondad:
belleza de nuestro tiempo.

martes, junio 23, 2009

Limpieza

En laberintos oscuros
impregnados de tu olor
me quedé con el sabor
de tu sangre de cianuro.
Me di cuenta de lo puro
de tu anhelada maleza
donde escondes la fiereza
inabarcable en tu sino
porque eres mucho más fino
cuando hago la limpieza.

Nimbo

El blanco cielo fue invento
que parecía un nimbo
y no era más que este limbo
con tema y devenir lento.
Esta nube es un cruento
rasgo inútil de un figura
que podría ser ricura
sino fuese por las horas
que cual si fuesen esporas
no tienen del tiempo cura.

lunes, junio 22, 2009

Bella y bestia

La fiereza de bestia,
la llave de sus fastos,
el destino tan céntrico
como un corazón falso,
allá donde las pijas
se compran sus zapatos,
en el exilio triste
de países soñados
en feas pesadillas.
Este destino es mágico,
envuelve los colores
de los brillos románticos
de la crin de magnífico,
y el corazón robado
en filtros blanco y negro
que ensalzan lo más trágico
de que el cine no sea
la verdad en un tarro
que te regala mami,
en un amado campo
otro destierro lento,
en el hilo pasado
la madeja se anuda
al penoso cansancio
de andar durante horas
por campos ya trillados
farsante Lautremont,
padre de lo fantástico
vendido por Walt Disney
y el mercadeo tácito
al mensaje de Bella,
cuando de punta en blanco
se mira en el espejo,
y antes de ser sus labios
los que besan el vidrio
ve a Bestia en el pánico
cual muerto resucita
de su patria de llanto,
no hay otra sin exilio,
pues su rostro es Tánatos
y materia de Historia
que la “h” hace cambios
si quieres olvidar.
Si yo fuera ese enano
que olvidó el propio tiempo
con su sabor a helado,
preguntaría al Padre
del sentido ya dado
por su otro papá,
llegaría a endiosados
padres santos o místicos
mientras, tiende la mano
el ratón orejudo,
con su guante tan blanco
robó tu corazón
sin un sólo arañazo
y los padres del cielo
nos dicen que este año
el solsticio se acerca
el sol está más alto
y mami me regala
un tarro de verano
comprado en la Bella,
el super que está al lado
del local de la bestia,
no hay lises ni cornados
que puedan comprar tiempo
para restar al llanto,
no hay tifus ni viruela
pero sí sida y partos
que a veces cortan vidas
donde Bella no es tanto
ni tampoco lo es Ronald.
Mc Donald es el canto
de la injusticia patria
del embuste fantástico
que aún la bestia ignora
y está libre de cargos.
Ve donde yo Magnífico,
ve, ve, ve, sin los magos
y sin bombas atómicas.
Tengo hijos atados
y carencias de histeria
en los hilos dorados,
donde enseño autoayuda
a los pesos pesados
caídos en mi trampa.
Yo soy Budha, el santo
que curó las heridas
del relato cenado
por el fuego tan puro,
único oyente sano,
es inmune a mi ayuda.
Yo soy Bella, el clavo
que a la bestia le duele
Yo soy bestia, el manto
que por las noches temen
los que sueñan sin párpado.

sábado, junio 20, 2009

La incomunicación de las chimeneas

Laureada chimenea en el barrio de las Cruces.
El humo desaliñado que se retuerce en los huesos,
que forja los ministerios: monopolios de arquitrabes,
subiendo por las colinas hasta las frías verbenas.
Señorita, la impostora, quiero un algodón de azúcar,
trementina en el silencio y sueño a prueba del tráfico.
Es muy sabia su justicia, el retruécano de lilas,
el parto de cancilleres. En el parque se dibujan
y mueren fuegos de feria, por chimeneas las llamas
se agolpan con sus pretéritos, las estaciones que roba
la aurora, sin madrugadas, sin calendarios ni breakfast.
Me trago el vino y la ostia sagrada y no me encuentro
entre miles de farolas... soy pirata de corsarios,
que llueven gotas de sangre sobre el cráneo gris y sucio,
sobre el solitario asfalto, también gris en mi locura.
Quedan tuercas mal trenzadas, quedan divorcios abiertos
por la herejía de bocas que en vez de hablar sólo besan.
Metacrilato en alturas, idiosincrasia en becerros
y el frío cobre desgasta los edificios de oficinas.
Al otro lado del cable, me envuelve una voz sedosa
con sus facturas sin números, sólo un corazón flechado,
combustible de novatos, la fuerza bruta de astutos.
Entre los malentendidos, yo soy de otra dimensión,
donde el color es la gloria de los incautos sin pena.
Me confieso pecadora, el vicio de ser estrella
en universos ajenos me llena de gran congoja:
tan sólo brilla el misterio, con su alforja de terror.
Dentro, ni Dios sabe hallarse. Santa, santa, santa, santa,
Teresita en su convento. Mártir, mártir, mártir, mártir,
como el loco en su delirio.

viernes, junio 19, 2009

Pamela sonámbula

En la cúspide a lo lejos
hay sonámbulos sin marca
no les secuestra la parca
el sueño les da consejos,
Si no se ven en espejos
prepara un té con canela
y endúlzalo con panela
Un ángel con sus gorjeos
ha sucumbido a flirteos
y ha despertado a Pamela.

Los aros de la moda

La moda pasa por aros
que tergiversa la suerte
sus malabares de muerte
a algunos nos salen caros.
Tanto sentido en los faros
para pasar por la escuela
y que no deje secuela
el paisaje tan incierto
que pareciera ser yerto
homenaje a la espuela.

jueves, junio 18, 2009

Semáforo

Por las calles sombrías,
un caminante acongoja
su pulcro y mísero miedo.
Se sube al precipicio de las olas y espera
el veredicto del ámbar.
Los retoños esconden
su desidia en ambarinos
retretes y las ordas
de malpensantes apremian
con el frío taconazo
y el esperado punto.
Para ellos está en rojo;
Los crisantemos son su estandarte
y las imprecaciones
de olvido no les molestan,
mientras esté caliente el asfalto de turba.
Somos muchos los que esperan
el verde del semáforo,
mientras nos reconcomemos
la angustia en faros
como sueños impensables.
El mar no es baluarte
de los navíos que encallan
y callan
y el silencio es su corona.
No hay naufragio en los chistes,
aunque todo pordiosero
endose la tormenta
en finales de cartón.
Por las calles sombrías
un caminante duda
a cada paso,
tras su huella hay un cadáver,
detrás de las letrinas
hay grava fosilizada,
un instante de asueto para paz de cobardes:
valientes en el juego, incautos en amores.
Los hombres y las mujeres
andan sin rumbo
por secuelas de colegios,
donde siempre le añadían
una respuesta
al coeficiente de inteligencia,
donde la tienda de chuches
les esperaba con gominolas,
en forma de semáforo.
Andan por las secuelas
de las infancias idas,
donde la orfandad es patria
de los malditos,
pero sus padres lo desconocen,
y ellos también,
en un terror prefabricado
por las supersticiones:
no es la bruja del armario,
es la amada colección
de peluches que saben
hacer reír y llorar,
sin más prerrogativas.
Los grupos de gemelos
pedirán el armisticio,
olerán cuencas
en los cráneos del azogue
y se divertirán
con las bombas de Hidrógeno,
en patios almidonados.
Para ellos, ámbar es sólo
una pisada en los ojos.
Células de tarados
las tragarán los agujeros negros,
porque una mano
sale de la negrura para salvarlos,
como un idiotizado
final en las entregas de miniseries
y ellos no serán menos superfamosos
que María del Martirio
o José Antonio Maldonado
en la pequeña pantalla.
Ambar espera
los humanos le esperan,
Es Diosa mediatizada
de las noticias,
cuando el spot
la presenta con sus galas,
es Santa dividiendo
los regalitos
entre las cucarachas
que la monja es caridad
y la Maja cruz bendita.
No hay rastro de la memoria
en los barriles de los colonos.
Las dejaron allí,
en cada instante
de la Historia de lo humano,
y ahora no queda tiempo
para colores primarios,
sólo para el primerizo.
Siempre serás hija única de la genética,
tragamuseos de mariposas:
sólo en la pupa son belleza ensimismada.

martes, junio 16, 2009

Santa

Desde el cretácico, una mano santa
enredó sus fanlanges entre mi pelo,
se hizo cómplice de los tréboles
de cuatro hojas, de las reliquias
y los aposentos en honor a tres reyes.
cuando empezaba a adormecerme con sus voluntades,
la nostalgia hurtada a los tronos humildes,
me hizo recordar cenas sabrosas
antes de los platos rotos por gusto.
Un humorista dijo que lo hermoso es un títere
al que le vuelan la cabeza.
y yo estaba entre el público,
no me hizo gracia.
La guerra es un sable mal calibrado,
una escopeta con filo,
un hombre sin talante
y otro con garantías de devolución con creces.
Tampoco me gustó su aberración de la belleza,
su estruendo apocalíptico
sobre la hambruna de bocas anhelantes de verdad.
El sentido del humor está maldito,
los entresijos de la madeja de las parcas
son sólo aire, como las chips industriales.
Me queda un doblón en el bolso,
una estrategia de medias de cristal
irrompibles
por si se arañan las que llevo puestas,
kilos de sabiduría enlatada o en frascos de vidrio.
El próximo amanecer,
señalaré con el dedo el horizonte,
desconociendo
que sea el lugar propicio
donde parir el sol.
Cada mañana,
encenderé un pitillo,
daré una calada de silencio,
y después me reincorporaré
a la bulla de la oficina,
donde burócratas son asesinos en serie
y por las ventanas,
las palomas atestan los patios.

lunes, junio 15, 2009

Un poco más de sabiduría II

Las hay news con olfato,
las hay perchas que doblan,
las hay pinzas tan frikis
de su mote se mofan,
las hay con armas dobles,
las hay que nunca toman
de prestado sus vísceras
aunque los sapos coman
de un reinado oneroso.
Las hay siestas que lloran
su lacia compostura,
las hay mesas preciosas
que nunca oyeron radios
ni su historia capciosa
El pez hizo de escualo,
el pezón fue una rosa,
las hay como gigantes,
cual sagas monstruosas,
El arete cayó,
las pisadas rugosas
hicieron presentir
negocios que la fosa
brindaba a la ignorancia
materialismos: cosas
que el ojo nunca acusa,
a no ser por la loza
partida en dos mitades:
una es la amada póliza
de los amantes solos,
otra es la piel que roza
el azulejo entero,
El maestro acosa
a pupilos sin pánico,
sin la eterna congoja
de la mentira triste,
las hay de todas formas,
mas la más afamada
es una acusadora
de chistes sin gracietas,
de lo obsceno de obras
que secuestran inútiles
que lo saben de sobra,
o que andan sobrados.
Por eso no me rompas
el corazón en dos,
que el compás es la pompa
que no es la tan funesta
aparición que explota
en miles de quebrados,
y su alma es la aorta
de la conciencia sana.

Un poco más de sabiduría I

No quedó prueba limpia
tras el telón de oficio
de carpintero, sapo,
gestor, juez o perito,
en pulcras asambleas.
El mercante supino
de cetrerías sabias
se llevó su valido
hacia otros poblados
donde no hallasen vino
en alforjas con oro,
que siempre casa el vicio
con las llaves plomizas
o con sangre en sus filos.
Mas el tren va hacia el cetro,
las correas son sino
de vías sin su patria
donde el hombre ve el brillo
de los presbiterianos,
que hacen del cine, el niño
que de adulto es menor
y en sesiones cansino
mentor de Freud y Jung
y el veredicto es fino
cual la soga que ahorca.
La verdad es un trino
que Ofelia no parió
en madrugadas vino
el feto a las orillas
y en la venda el camino
se abrió como fangoria
a las hadas sin tino,
El micrófono suena,
tras su voz un vestigio
de orfandades vestidas
de talante marino,
el florero es la sorna
del carruaje del vivo
con su sed de flor verde,
con su sed de capricho,
en fauces de la loto
que tocó al veredicto:
no soy yo, es la espesura
de estaciones en ciclo
hacia perpetuidades.

jueves, junio 11, 2009

Una mujer

Si con la estatuilla
de lágrimas de piedra,
la primavera abriese
su luminosa senda,
no dudaría en ser
histriónica maleta
para su ansia de santa.
Pero recuerdos fletan
barcos en las lagunas
de mirada morena,
el petróleo asoló
los corales con siega
del hombre labrador,
del hombre pez, pantera
en las orillas hondas.
El perro con correa
lame sucios zapatos,
esperando la breva
que ya jamás caerá.
Porque el árbol subleva
sus ramas al otoño,
aún es primavera,
y se retuercen frutos.
Cuando siglos pasean
ante ti sigilosos,
con oscuras pamelas,
tú les das café, pan,
lo de siempre: la cena,
pero los hombres odian
la pulcritud de hiena
en fauces de leonas,
es la verdad tan terca
cual nota en la pared.
que diga: no me temas,
en la luz de virtudes
soy el captor de hembras,
si cielo es firmamento
y no asume la hiena,
ser presa de reptiles,
ni de rosas con henna.
El ocaso es acoso
de lunas en las cuencas,
donde latían iris,
silenciosos cual bellas
damas de aristocracia,
ahora son doncellas,
que no temen la pez,
la llama y el cometa,
tan audaz como estúpido,
por girar vuelta y vuelta,
alrededor de un santo,
nombrado por iglesias
del honrado y devoto,
de la tradición vieja.
El hombre es criminal
por hacer la sentencia
de amor en letras verdes,
por hablar con frenética
pasión por ataúdes,
aunque sea mi esfera
la que sea necrófila,
aunque sean lloreras
que se pasen con cantos,
No reivindico ciénagas,
tampoco las posadas
de amor prendido en velas,
Mi sótano es venial
pecado que no cesa
de percutir en yodo,
sin que yo salga ilesa,
pero la cura es fácil:
sólo espero promesas
que se materialicen,
como en la boca, fresas,
y en el alma, el agua
manantial de doncellas,
sed de espanto en la dulce
marea centinela.

miércoles, junio 10, 2009

Con pinzas

Coloqué mi pie sobre la alfombra.
En las arrugas había envidia
por la cohorte de los gusanos
en el olvido, patria desnuda.
Era tan trémula esa distancia
entre mi iris y aquella gota
en la ventana, lágrima púlsar.
Quise partir huellas morales,
que no supieran hablar con hilo..
Se estremecía el café en grano
bajo mi cuerpo, como un cortado.
De los ovillos de ciega histeria
brotó una idea: lana tejida
cuando los cuerpos se han desgranado.
Lejos, un hálito de cruel nostalgia
llamaba lenta a su pesar.
Era cual grito de las cloacas,
ansia de besos en el otoño.
Dí un paso, cauto, néctar de miel
salud en salas de mi eutanasia.
Mis besos fueron una laguna
en frías cuencas de sagaz muerte,
amado manto, tasca repleta.
Cerca, la huella de lentos pasos
rebobinó aquel instante,
gimió los limbos en el ahora
y sus colmillos tan afilados.
Me hice tirana de cada sombra,
la senadora de faz de espejo,
cuando devuelve miradas lesas,
con el sabor a usufructo.
Llama el miedo, con sus balidos
del Este azul, por las jaurías
de sal tan blanca, que dan sabor
al caramelo de las auroras,
y mecen olas con cantos súbitos.
Jamás observes los basamentos
de catedrales con la mirada
de luz en bóvedas, porque pisadas
pueden no ser más que raíces
de sabia astucia, pilar maestro
de la lujuria, y noches gélidas,
los gerifaltes del desconcierto.
La mujer mira plácida desde
el sumidero. Y no es pescado,
coral, estatua o efigie viva,
es sólo cuerda que gira y gira
en su futuro, como una trenza.
Hacia las cumbres, las hadas cogen
sus camisones con pinzas de hombre.

lunes, junio 08, 2009

El final civilizado

Si el secuestro dañó
las palabras de lluvia
con fango de silencio,
no temas a la turba
de exiliados del pánico.
ellos te traen la culpa
en sacos de mentiras,
yo no pedí su grupa.
Se esconden los espantos
en las aguas que mutan
de consonante a Dios
vocal, que es la gran suma
en la noche del playback
de finales y yuntas.
Pero este cataclismo
es final que no asusta,
ni tanto veredicto,
que reitera la fusta
del Hampa y las amas
de llaves ni la furia
de sonidos cortados:
tijeras de censura.
Me envuelvo en un tornado
y llego hasta la luna
para pedir mi sopa,
el universo acuna
a los niños hambrientos.
Yo sé que un hombre puma
camina por los montes,
sus ojos son verrugas
en la ecuación de luz
y su casa es la tuya
al mirar el reloj.
No temas su presunta
acusación de chivo
espiatorio de luchas
donde el púgil no vence:
no es más que la pregunta
de cuánto vivirán
los mosquitos en fuga
hacia otras voluntades.
Naturaleza es suma
de belleza y crueldad
civilización cuna
de la conciencia humana,
y los siglos no buscan
el planeta Saturno,
ni Júpiter ni alguna
señal de vida lejos
de la Tierra que innudan
los océanos de humo.

domingo, junio 07, 2009

Plácido en la noche americana (remake)

En homenaje a Berlanga



En la noche americana
se confunden sol y luna.
Dos personas van al cine,
y después hacen la ruta
de los bares que no cierran.
El hombre le da una túnica
por si tiene algo de frío,
usted ha sido mi musa,
va y le dice a la mujer,
y se pierde en la espesura
de imaginación febril.
La mujer le dice: nunca
me abandones, yo te amo
y le da un beso en la nuca.
Ellos caminan sin rumbo,
al paso de las tortugas.
Se encuentran a alguien pidiendo
y le ofrecen una lluvia
de regalos sin abrir:
tanta promesa inconclusa.
Le dicen, vente a la casa
y te daremos merluza,
vino, pan y puro habano.
El pobre no tiene dudas:
esta gente es el gran chollo
y se va con la censura
de las miradas atónitas.
Ya en su hogar la mujer junta
las sillas lo suficiente,
engalana su presunta
alegría con las cintas
de Navidad.Y la suma
de las posibilidades
de ser al pobre de ayuda,
le hacen estar tan pletórica
que el hombre ve su hermosura
y también está feliz.
El pobre ve la tortura
de un día sin caridad
después de la noche última,
y le pide unos billetes
a su anfitrión que le cuida
dándole el habano y vino
pero el hombre no es su cura
y le dice que se busque
la vida lleno de furia,
que ya es mayorcito y vale
para vender o juntar
su hacienda en lugar de pago
donde la alondra no busca
aturdir a los mendigos.
El sol asoma sus musas
la pareja está agotada,
pero el pobre vuelve al nunca,
al jamás, a lo vacío
de las calles que no hurtan
tu Hacendado ultrabarato
y tus cartones de azúcar,
de marca internacional.

viernes, junio 05, 2009

Tute

¿Te importa si te tute-o?
Fuiste torpe con los ases
y no soltaste el caballo,
por miedo a caer a tierra
¿no sabes que es pura lógica?
Ni el parchís fue más sencillo.
El rey sueña con montar
y codearse con otros
que lleven corona y cinto.
Pero no caíste en cuenta
ni siquiera a la de tres.
Te hubiese hecho contar,
aún llevándome las diez
de monte y más de dos cantes,
pero ya ves, hice tute
y ahora todo caballo
es un unicornio azul
y mi sonrisa no llora
por los caídos sin más...
son los mismos casi siempre,
No hay bandos, tampoco guerras
Es sólo una gloria efímera.
Porque ahora tú me cortas
y yo reparto las cartas.
Hay suerte que no se juega,
pero el resto es un casino
donde hablan puras metáforas
sobre el orden de las cosas
como que el tute-arte sí te importa,
fue usted un as, señor maravilloso,
se apea del caballo, mi galán
y la tierra le acoge con sus gasas.
¿usted sabe lo impura que es la lógica?
Mejor jugar con damas, caballero.
El rey ama los gatos, odia la yunta.
y consejos de sabios. No me guiñe
un ojo, que se cae esta corona,
la corona de reina, sin validos
consejos de los dados por la abuela.
¿Cayó usted en la cuenta de los treses?
en Hollywood se hacían trilogías,
en el amor se dan las trilogías,
y los tríos, la Santa Trinidad.
Hoy en día se llevan mucho remakes.
Usted siempre trató con compostura
y ambos pusimos cartas en la mesa.
Usted contó hasta diez y me escondí
porque supe que el palo golpeaba
el sentido con puntos en el cielo,
bordando una camisa de estrategia.
Ahora mi sonrisa se esfumó
y dió paso a la risa estrepitosa
Ya no vuelvo a cortar, siempre barajo
muchas opciones, pero usted me dice:
¿Por qué no me tute-as? y se caen
las cartas con el as bajo tu manga.

Universo en un ovillo

El universo lleva un sello de nubes.
Los horizontes expanden sus conquistas
hacia las ferias de risas extinguidas.
Pura contrariedad.
Soles dehacen su cumbre en roja arcilla
y agua ultrajada con gritos de dolor...
el opuesto del chiste.
Tanta galaxia turba al cosmopolita,
al provinciano y a todo el que no es ruso,
con sus tirabuzones:
delicatessen con sabor a la séptima
oración del impuro.
Ángel con ubres, demonio con chaleco,
sucio asesino del guionista erudito,
cuando traía literatura al cosmos.
Con la jalea, oro enguantado, embuste
de las complicidades,
se derrite el mar gélido
dentro del cazo y el vapor es la suma
del pólen gris, basura estratosférica.
Golpe a la abulia, mediocridad
en las dulces tarrinas
que dió el otoño a los pobres de espíritu
y a los ricos de amor,
que hay diferencias que no aprecian los tordos:
sabor a lluvia.
Tras el cristal, el dibujo de gotas
representa un venado,
y el gotelet derrota a las modistas,
las publicistas
y los cabrones,
sin más ni más.
Si un meteoro viene al planeta mío
yo tan coqueta le enseño el tirachinas
y se va triste por el hollín del techo,
¿Sino por dónde podría haber entrado?
Su fin será el cigoto con nieve
que en pleno junio nunca espesa: cadáver
de lo olvidado y el ovillo deshecho.

jueves, junio 04, 2009

Cuentos de Tokio

La soledad
lágrimas y sonrisas
tras el tren lleno.

miércoles, junio 03, 2009

El café

El café está ya listo.
El trago bajo techos de colmena gregaria,
hizo sufrir al pobre...
...bebedor de instantáneo, la austeridad de lágrimas
compartidas con otros
dentro de humanas celdas. Él se comunicaba
con las demás por medio
de sus alas de abeja. Volaba hacia la prístina...
...laguna. Los venados
le robaban asueto, en la ciudad sin ley.
Los hombres trajeados
se lamían las yemas en señal de su impronta
sobre tanta hermosura;
su auténtico deseo: violarla si infringía
su auténtico deseo,
como un visillo oscuro, mas con bellos encajes.
Los lavabos están
atestados de junglas sin geografía clara,
no hay nadie observándolas.
Un gesto le acusó: datos en Internet,
su sonrisa burlona, su tic en el mentón.
Y romanos perdieron
la guerra por su culpa: humano iluminado,
aunque él no podría admitirlo. Su sed
de soplón: fue el maestro; esas fueron sin gloria
sus últimas palabras. Reapareció en la celda
y todo su ademán
le perseguía gris como sombra en un muro...
hacía de él tránsfuga...
...de las circunferencias: la más grande de todas
las mentiras que pueden...
...encandilar a un hombre, la que se olvida al pájaro
dentro de su colmena,
que no distingue miel de pienso artificial.
Lo cierto es que las flores
son libres en su forma, abren con amor pétalos
y el hombre no es parásito
ni abeja ni flor: nada que pueda parecérsele.
Él posee la horrible
conciencia que en ocasos es su más pleno iris.
Estruja el vaso frío
y lo tira en el cubo de la basura negra.

martes, junio 02, 2009

Muerte

El colchón siempre está bajo el trapecio.
Los saltos acrobáticos de una muerte
ensoñada recuerdan
el brillo de cometas, desvaneciéndose
en una oscura seguridad.
No sesga madrugadas, jamás la noche
escondió su negrura
después de su touchdown sobre el espíritu.
Primero cayó el cuerpo,
eso nadie lo niega,
negras antenas direccionadas hacia la bulla,
las endorfinas últimas
masacrando universos.
Soy la culpable de mi eutanasia
y la aniquilación
de todo,
la única,
tiempo sin contador,
infinitud besada por otrora amados compañeros.
Los grillos en verano me gotean la sangre
con su clamor por el silencio...
los ángeles custodios son mis bebés
que jamás nacerán,
recordándome cromos
con alas
que como superhéroes vuelan sobre el misterio
sin resolver,
hasta que mi deseo me dé un toque celeste,
quiero decir,
celestial,
y caiga en sus amados brazos por siempre:
nunca el espejo fue
tan tibio.
La locura,
el yo culpable,
me persigue.

Dolor terráqueo

Si las flautas me susurran
el carisma en palacetes,
por el campo hay un soldado
que camina sin dobleces
con la sangre en luz de aura.
El dolor posee aretes
de acero en pulcras heridas
que el pasado dio birretes.
La mirada del cariño
acusó sus ojos tenues
en partidas terminadas:
los ojos siempre conceden
la misma oportunidad
a quien pierde y a quien vence.
La piel se transmuta sola
en lunares que carecen
de la deidad de este sol.
Piel pagana y ojos verdes
de los que llaman traidores,
Fe en la tierra, en sus lindeces,
como la del astronauta
que en la luna siempre crece
con su endiosado pijama.
Coge arena y se la mete
en el bolsillo del jean.
Otea el sur: amanece
desde un oscuro pasado
que siempre está en sus trece
número mágico y tal,
tan mágico es lo que cede
en el pulso a la memoria
y el recuerdo se convierte
en celosa marejada,
que sólo el placer se siente
en hora punta del tiempo
y aquel soldado valiente
condecora algún salón.

lunes, junio 01, 2009

Tenemos corazón de piedra

Siluetas de bruma,
estatuas sin perfil.
El ocaso ha agitado
vuestras cenizas
con huellas inhumanas.
El sol está de parto:
la maldición
de un hogar pétreo.
Allí navegarán vuestras lágrimas,
la lluvia en manantiales.
La carcajada resuena como un eco
dentro del corazón de la caverna.
Adolescentes
doblan sus piernas por el dolor
de una patada,
la única
que necesita dar cuatrocientos golpes.
El paparazzi
congela con su cámara: momento anónimo
por un descuido
y es ahora que gime todo el silencio,
cuando descubren sus almas de termitas:
pulso gregario.
La aurora se estremece
ante el color grisáceo de las palomas,
ante el gris cráneo.
Si salamandras se posan en sus pies,
el bebé observa;
si un bombazo cae en Gaza,
el hombre calla y come berberechos.
Los muros son ecuánimes en la casa de piedra:
piel que cubre soledades.
Un baño,
una cocina,
un dormitorio.
El espejo de la ventana
es la pupila saludable,
que en su reflejo encuentra
la nueva arruga
la piedra desgastada
por la erosión de nubes de conciencia.
La materia inerte se conoce:
combate de astros
y absortos agujeros negros;
los átomos en danza
y quarks vacíos.
La nada es un invento
de los que no aman
la conocida gema,
feminidad absoluta.

La libertad es sólo un símbolo

Un pájaro es el símbolo
de la libertad.
Lo he visto.
Esta mañana.
Con el pico cerrado
y su olímpica metamorfosis
en prisionero.
La jaula no crece,
es más bien como un retrato
que siempre conserva el momento
de su cosecha,
como un tarro de mermelada.
El niño viene
con la niña dilatada
y le da de comer con cariño.
Las horas pasan.
Se acerca el huevo
por entre los barrotes
y el pájaro no mira.
Eclosiona
y Adán deja atrás el cocón
partido...
se aproxima el pecado
de la rebeldía
y Eva
recogiendo su cola
del vestido de recién casada
por la puerta
le susurra a Adán
algo al oído
y este abre la puertecita
para que el pájaro sea él mismo
por unos momentos.
Poco a poco,
el salón se va llenando de niños
que alimentan al pajarillo
Le dan sus semillas
para que crezca
y siga cantando.
Llega un momento
en que hecha raíces,
y se transforma en roble.
Entonces, los demás
abren la ventana
para que pueda observar el sol.
Quedo, muy despacito,
un pájaro entra por el ventanuco
y se posa en la rama:
hace su nido.
La mujer se va quedando sola
y ya es anciana.
Su casa está llena de gatos
y un día,
cuando ella está fuera,
haciendo un recado
un minino le da un zarpazo
al gorrión.
El silencio les presentó:
Misifú, este es el gorrión;
gorrión, este es Misifú.
El roble observa y es mudo.
Causa de la muerte:
lo común,
la ceguera...
a pesar del canto en plena madrugada.
En el tiempo sin relojes nadie escucha,
y el pájaro es sólo un símbolo,
como cualquier otra infamia del sueño
a no ser que trascienda
y se quede enjaulado en el silencio.