Mi nombre es Rosalía Linde Camacho

Este blog es prioritariamente de poesía, aunque no descarto la posibilidad de poner un comentario sobre otro tema. Doy la bienvenida a todo el mundo que quiera entrar en mi espacio y dejar sus impresiones sobre lo que hay en él.

sábado, febrero 28, 2009

Lady cartón

Lady cartón se vuelca
entre abogados
de la pestilencia,
sabe de murmullos
que se pegan a la garganta,
pero no le importa
porque ella desconoce
la esencia de los dioses.
Duerme
como las casitas de papel
o las pajaritas:
le da igual donde la lleve el viento
porque siempre habrá un borracho
que recoja sus retales,
siempre habrá un querido
que la infle el espacio,
que la llame doctora
y que calme sus males.
Lady cartón
también conoce a los niños,
les manda flores
de madrugada,
cuando las pesadillas
son más terribles
y el niño vuela
con el regusto
del algodón
y de la carne adobada
y del postre flambeado
hacia estancias más saludables
donde lo quirúrgico sea
un beso a medianoche
o una condena
por ser tan enano,
cuando la resaca
va antes de la terapia
y no puedes engañar
a tu sombra
que es la reina del foxtrot
y de las duchas de vómito.
Lady cartón
se perfuma con el tiempo,
que no hay mejor
universidad que la calle,
pero su vida
es un redoble de tambores,
que sacan de quicio
a los melómanos,
incapaces de encontrar
en el olor a nada
una pizca de humanidad.

domingo, febrero 22, 2009

Sacrificio (poema basado en la película homónima de A. Tarkovski)

La adoración de los reyes magos
es el sacrificio de quien no tiene el gusto
de recibir correspondencia como regalos,
mas el tuyo tiene mayor calibre,
tu Victoria en la cúspide de lo hermoso,
el cuadrangular enfoca tu alegría,
mas tu inocencia despareció,
al igual que lo hizo la belleza de Adelaide,
al igual que lo hizo tu hijo en Australia,
huyendo de su nido.
Creías poder salvar a la bruja,
en tu afán de contradecir al cartero:
No, ella es María y María sólo hay una,
y te toma y la tomas y el universo se desnuda
en el crucifijo: se dice que ningún hombre
sacrificó tanto...
y eso que te advirtieron que dejaras de fumar...
Ahora has sacrificado tu hogar,
y lo que es más, tu cordura,
que no hay mayor sacrificio para la humanidad.
Adelaide te contradice, la guerra te contradice
la música, el espejo...
madre, sálvame porque he pecado
y hasta el cariño, y hasta la oscuridad
me abandonaron.
Creías poder salvar el árbol japonés,
y tu hijo ha relevado tu sueño.

sábado, febrero 21, 2009

La esposa de los pájaros

Una jaula.
Un trino amparado
por el ganchillo
de perfectas sentencias amatorias.
Un filón.
Los colibríes
han aprendido de mosquitos
que el vuelo real
es el de Drácula,
aunque las víctimas
sean las flores.
Una mujer sueña
con el malentendido
de los tributos,
sabor a menta
en la frescura
de la virtud,
olor a pescado
en las fauces del vicio.
En su casa
se escuchan sonidos militares,
en sus cascos
se ahoga la batalla.
Una mujer sola
no puede amparar
los gritos de la muerte,
los corsarios estremecidos
por la espada del mameluco.
Sus pájaros duermen en jaulas,
su amor se derrite en los huesos,
a medida que envejecen.
Alguien contó una historia
al calor del fuego,
que la esposa de las aves
ha convertido en escarcha;
era una historia vieja
y la moda no ha movido sus fichas.
Un transistor defectuoso
y una pantalla de plasma
a la última
son las prebendas del silencio
a su femenina coraza.
Ella escucha, muda
y cuando llega el momento
de tomar la palabra
abre la puerta de la jaula
donde su esqueleto
se ha confundido
con los barrotes.
Y no hay libertad
en los cubitos de hielo
del martini.

jueves, febrero 19, 2009

Y no hay más silencio

Si el silencio cabe
en la caja llena
de las prometidas
vacas que mugiendo
retoman el hilo
de la infancia ida.
Si en las partes suaves
de la jugarreta
del cielo a los hombres,
perdiese la torre
perdiesen las cumbres,
la partida seria
se reiría sola
ningún enemigo
vencería el círculo.
Si la savia breve
fuese como sangre
brotando del cuello,
podría culparse
a tanto vampiro
que anochece en fiestas,
mas la primavera
es ya la antesala
del cráneo sin sombra
porque la ventisca
se llevó el invierno,
porque aguaceros
mojaron tu espalda,
que ahora está seca
y en la calidez
de toda caricia
huyó el ladrón frío,
escapó la gélida
piedra de tu arete.
Si el silencio cabe
en tu piel, memoria
que sólo conoce
la tibia canción
de las mariposas,
no temas el frío
tampoco el dolor,
no existe mirada
tan profunda y sabia
como la del ojo
que cerrado, sueña.
Y no hay más silencio.

martes, febrero 17, 2009

Último aviso

Último aviso.

La calle está tomada por el acetileno,
los charcos en la acera no parecen fortuitos.
Un coloso que llora: sus lágrimas son perlas
sobre las nubes grises pintadas en los charcos.

Último aviso.

El rey se autoinvistió y se olvidó un zapato
al salir con premura de su cuarto palacio.
La vanidad en cifras le impide conmutar
los números que rojos, colorean su Hacienda.
La reina, despeinada, recoge su zapato.

Último aviso.

El coloso ha llegado al final de la calle
del muro. Y los brokers, dibujan sus graffittis.
Y no es tanto su hechura, como el End incompleto
para el vaticinado Fin del Mundo, final
no tal y como somos, mas sin seres humanos.

Último aviso.

La marca patentada de los televisores
emiten la señal, pero las existencias
son ya muy pocas, tal vez halla que liquidarlos.

Último aviso.

Compren, vean la última moneda en el bolsillo
a través de la tela, puede caer la cruz.

sábado, febrero 14, 2009

Hay sentencias

Hay sentencias que saben a jadeos,
que aunque el payaso quiera convertir
en muecas, en su ira hay un stop
que le impide encender la llama azul
donde se escuchan chispas flambeantes.
Hay sentencias que encriptan el silencio
en onomatopeyas de la noche,
aunque jamás se oiga en la oquedad
otra voz que difiera de la huelga
que a todo deshauciado le colocan.
Dios, su voz iracunda e instintiva
es de los crucigramas el relente.
No llegar a nombrar lo incuestionable
sólo es de la ignorancia su gran síntoma.
Ignorar el misterio no es la culpa
del mal tiempo, de un barco que se hunde
es como la premisa de las salas
que no tienen paredes, que han dejado
airear los fantasmas espectrales.
Margaritas se tragan toda lágrima:
es la iluminación de tanta parca
que ha quedado sin hielo en el hilo,
que se hunde hasta míseros rincones
para encontrar la huella de lo sido
antes de la heredad sin los telones.
No existe el truco en fosas ni en sequoias
es su fe en el instinto la creencia
de ser yo sola, única en el podio:
yo engendré la justicia y sus laureles.
Verdad no patentada, verdad única
susto en la poderosa hiel del hado,
que hace desenroscarse la madeja.
A veces pienso: loca, estoy loca,
es sólo la negrura con el freno
de la luz, que ella sola barre el juicio
es sólo la marea, que ya baja
hace perder a mis ojos tan ciegos
sentido desgarrado y no me oriento
porque tanto reloj abandonó
su probeta, su prueba de animal,
la ecuación se perdió en frío exilio
al fondo del baúl.
Hay oratorias que oye sólo el miedo
y me impele a pensar que un bardo es ciega
sombra, que lo mordaz quebró en añicos.

viernes, febrero 13, 2009

siouxsie & the banshees-christine

Inmortalidad

En los sueños maduran el intelecto y fe,
rastros de caracol.
La aurora les ampara en clara empuñadura
de los lirios funestos,
El fuego les engendra, con fría majestad
y sabor a ceniza.
Son la esperanza sola del único corsario,
que ya perdió en sus cartas
francesas, el perfume.
Son la ebriedad del sobrio, que sólo en noches brilla.
Anhelos de las pompas
que brotan en la ducha, dulzor en tanto labio...
todo ello es la carta
de aquel terrateniente a estos labradores.
la semilla y el diente,
eternos enemigos,
los incisivos nunca morderán el carbón
del minero en su mina,
mientras aquel encuentre uvas del porvenir.
pero cuando el cruel tiempo
se acicala en maletas de numerarios serios
No, no esperes minutos
como olivas maduras, el perfecto silencio
de afiladas agujas
enmarcando tu cuarto.
Son memoria hecha trizas de ancianos que no lloran
mas que con tiento y píldoras
El talento se fue a su hogar de hojas secas
donde siempre la angustia
hace de criminal absuelto y con los vítores
de esclavas ignorantes.
No obsequiarán las máquinas tu honor de tribunal.
La verdad es la ciénaga
donde las hadas mueren y el regalo de estatuas
es el don de la herencia
sin ningún sólo vástago, mas, ¿de qué sirve el premio
en vitrinas de gloria?
Ni una sola mirada nos devuelve el tributo
de ser los descendientes
de la inmortalidad.

jueves, febrero 12, 2009

El mendigo

Si la boca trémula
del mendigo
te invita a su techo bajo el puente,
no esperes la amputación
de tu ego,
la hosca catapulta
hacia una galaxia
desconocida.
Su agujero,
su avidez
a la hora de contestar
al quiz de las mentiras embaucadas,
son la democracia
ausente de las calles polvorientas.
Sus respuestas diáfanas,
su clara compostura
no casan la viciada
melancolía
con los tetra- bricks de humo,
ya caducado.
Un anciano,
sus rostro harapiento,
su legalidad con las llaves,
que yacen en el fondo
de la puerta sin pomo.
El esposo de la ausencia,
el préstamo hipotecario
denegado...
en tu casa barren los otoños,
en tu relente
se esfuman las mofetas,
pero en su piso,
que es la urticaria de los bados,
se retuercen margaritas
sin siquiera probar la desnudez.
El mendigo sabe
de pastillas edulcoradas,
placebos para el mísero,
sabe de botellas vacías
y de la yunta del sabio:
no hay libertad
para el que todo lo ha perdido.
Y no le hables
de materialismos,
no le mentes a la abuela...
su casa es una familia
disacorde con la armonía
de los juegos matemáticos...
ya perdió el control sobre sus gastos,
ya se hizo erizo
de los probadores.
De vuelta al hogar,
un fanfarrón
contará sus corpiños
y no se dará cuenta
de que el más doloroso
no se ata con cintas,
sino con la fuerza de la verdad.
Y el terror no será
tan estúpido como para entrar
sigiloso
por la ventana:
será un nudo de corbata
que ahogará la sorpresa.
Y los diarios
serán más sinceros,
y las periodistas
ya no irán con minifalda.
Un escollo en el camino
hacia tu collar de perlas
reflejado en el espejo
anónimo.

miércoles, febrero 11, 2009

La sirena

La sirena acuesta
sus mejillas sobre la roca.
Pasan eones
y su rostro no busca el silencio,
la claridad de una gota
que el mar no gime.
No tiene agallas,
tampoco fisuras
en su cola plateada,
áspera como la piel
de un escualo.
Las nubes se echan
sobre su mirada,
turbia por los engranajes
de las olas.
Ser solitario,
que en las estrellas encuentra
los cantos de delfines,
que su boca interpreta
con la batuta
de la pulcritud.
No tiene pudor,
pero sí la estrechez
de unos labios
sobre sus omoplatos.
No llora,
no ríe,
sólo anhela la tiniebla
del gorgeo,
que en su alma es una cometa
en busca de la niñez.
Desconoce los libros dactilares,
las pruebas de la melodía.
Su canto es como agua,
que entre la mudez
del desconcierto
se convierte en charcos.
El timonel del cierzo la saluda,
la luna cándida
la esplendece,
pero los humanos temerosos
de las llamadas
a cobro revertido
la dejan postrada sobre el musgo.
Piel cincelada
por amatorias promesas,
sal en la boca,
miel en el gusto,
porque aunque los sabios le entreguen
la rosa perlada,
es en su esencia
que halla el misterio,
las pisadas apuestas
de un coronel fallecido.
En esta historia de amor
se escriben palabras sin letras,
el estilo las borró
con su alma de chulo.
La sirena huele a mar,
sabe a mar,
y en la espesura del bosque
se transforma en loba
y en los agujeros cálidos,
en armadillo.
Lo femenino
se escucha en sus cantos,
de tierra,
exiliada del cuarto de provincias
que la mandó
al Triángulo de las Bermudas,
donde el peligro
sólo caza extrañeza,
sol liviano y marejadas.
En la roca se entumece,
se hace una
con el polvo vivo
que es su amante alienígena.

This Mortal Coil Cocteau Twins- Song To The Siren

domingo, febrero 08, 2009

Centauros

El centauro no sabe escalar
la epifanía de los dioses.
Sus pezuñas son como la leche,
que cortada se antecede
a un café manchado.
La burla del silencio,
la festiva procreación
de minúsculas vasijas,
que sólo se multiplican
en el acicalamiento
del agua,
la siniestra huella del ulano,
del caballero con la paz
en la boca
y la espada en los huesos
no sabe de guerras patrias.
Es el suicida
de las carreteras
que asoman al fondo su celada.
Todos los personajes mitológicos,
todas las estrategias de espuma
son veredictos
de la extrañeza
de lo liviano,
lo que no pesa
en las alforjas.
La seguridad de la espera,
la pronta rectitud del vicio
cuando es acosado
por los filósofos...
todo ello me conduce
a la virginal estepa
donde Prometeo
fue sacrificado
donde Diana
disparó flechas
de fatal destino...
los cráteres atorados
en las flechas,
sangre con sabor a musgo,
a crecida de la aurora.
Mientras, el caballero
sabe retornar a las cumbres,
sabe doblar el misterio
en baladas
que no tienen como percutor
el pánico.
Sin embargo:
¿cuántas melodías
pueden borrar el pasado,
como si fuese
el enemigo de la noche?
Ninguna.
El pasado del ulano
es la película muda,
de comediantes sin gracia.
Ni los vikingos
en su cielo prometido
pueden hurtar
las huellas de la sangre,
pueden dedicar un momento
a vengar su fraticidio.
La memoria
es una caja de Pandora:
el tiempo,
las postrimerías del beso,
y la vulgar sensualidad
del instante
no son la libertad
que no añora las jaulas
Un cable me conduce
desde la gloria
a tu momento guerrero
y en el eterno bucle
de maldiciones a la carta,
sólo deseo
ser tu salvoconducto
de pequeñez
ante los gigantes de bruma.

viernes, febrero 06, 2009

La fosa

Terminar la fosa
de escasos tributos
en el sabor lúgubre
de un fin predilecto:
no es lo más sencillo
partir las semillas
recorrer silencios
con la lengua tenue.
El estado idóneo
de las marejadas
está en el reflejo
de la luna rota:
caricias perdidas
en la flor con celos
de tu capa fiera,
de sombras cautivas
en el sol que bulle.
Prefiero apostar
por todo caballo
que en su crin se hiere
al romper el agua
que como cristales
se antojan morir
en la cavidad
del sol en vidrieras.
La fosa está muerta,
los llantos no cuadran,
pero el desamor
es más que un estado:
es la boca roja
que lanza sus besos
a mi clon que yace
con todo sentido
abierto en heridas.
Es el arañazo
contrario al destino
que me vapulea
en claras razones.
La fosa no puede
ni vaticinar
el pánico absurdo
ni morder mi espina
en prendas de amor.
Cuando estoy desnuda
soy la preferida
de mi corazón,
cuando encuentro armarios
que esconden el miedo,
soy la fiel amante
de un perro soldado,
teme el abandono
por su mordedura
la rabia es su escudo.

miércoles, febrero 04, 2009

Sentimentalismos son mi jaula

Sentimentalismos son mi jaula.
De tanto añorar la moda huera
he perdido el celo en mi congoja.
Me travesto de ascua en las mitades,
me transformo en fábula en la esfera.
Soy la perdedora de voz nata,
soy la que se monta una milonga,
soy todas las voces de las féminas
que tanto añoraron su beldad.
y tanta certeza me subyuga,
y la caridad me malentiende
Si no te convierto en mi vestigio
puedo perder lunas que transforman
mi coquetería con la muerte
que es el gris zaguán y el colorido
sabor melancólico de astucia
honor y honradez con mi apetito
de sentimentales deshonores
con la otra, lluvia que no cesa.
Tiñe los espejos de la niebla
de las jarcias que hurtan el criterio.
Se viste de cal y es melindrosa
con todo deseo que no sea
traje y tradición de las creyentes.
Mas yo soy la niña, infante seria
y mi posición de ama de cosas
hace del silencio mi blandura.
Soy sentimental con las veladas
de las cruces tercas en mis límites.

Como verdeazul fe subacuática

Antes de que abriesen los telones
las fisuras claras del cañón,
antes de que armasen sus festejos
los que vencerán en esta guerra.
Antes, mucho antes del misterio
de la fiera angustia en las aceras
fue el despertar cíclico a fantasmas
que envuelven pistolas en vendajes,
fue el mísero cuarto que oscurece
cuando las cerillas se consumen:
un poco de luz, un pan de pita.
La revolución de las agujas.
Hembras se agazapan en el pánico,
no saben que boca es el sinónimo
de ubicua verdad entrelazada
con las guerrilleras del prestigio,
que unen sus cantos en mentiras.
La historia se zurce con hilvanes,
el tiempo carece de la historia
y el futuro es bosque que está ardiendo.
Si una melindrosa reputada
me busca en la senda sin mis hijos,
caeré hacia el invento de cruzados
y haré en mi virtud honroso vicio
y en mi moraleja el pez nace,
donde la batalla te estremece
bebiendo la sal como un sollozo,
como verdeazul fe subacuática.

Spandau Ballet- True

martes, febrero 03, 2009

El enamorado y su asesora

El secuestro de hadas fue tu reja.
En la fantasía de los óvalos,
de caros rubíes y amatistas
perdiste el sentido del amor
que tu enamorado recrimina,
el Dios patria, húmedo rasguño
que en la calidez de las raíces
canta el bloque helado de los púberes
que en sus jaulas fuman a destiempo,
cuando la viciada y ceniza
partida en la radio les enseña
a colar virtudes por cedazos
que los profesores ya perdieron
en frías auroras y divorcios.
Mas tu enamorado te persigue,
flor que apenas sabe distinguir
la fruta tan cándida del agua
de los manantiales matemáticos.
Ni la ciega física que resta,
ni filosofía en tu regazo
pueden fustigar el miedo al risco
ni el amor por prendas materiales.
sentido en la vida es como espuma
que se descompone en las parṫiculas
que añoran los pulpos, las nereidas
sabio timonel que elude el sacro
barlovento, cuando me compongo
y me descompongo en miel y sábanas.
Todas mis arrugas se esfumaron,
La llaga fue un cruel invento y magia
de aquel que procrea con los árboles
y en las melodías de jilgueros
transformó la máquina en batuta
y el enigma en giros de campanas.
Por siempre jamás tendrás terror
de la tradición y horribles cambios
que asesoran brujas y lunáticas.

¿Quién quiere comunicarse con Mercurio?

Si por las medidas aprisionadas
en lo que es tan ínfimo que duele
por la moralejas de la ciencia
que aturde a filósofos perdidos,
a los que no saben de estrategias
para doblar quarcks en las mitades
de constelaciones gigantescas
vamos al submundo del cretácico
a donde la muerte se entretiene
con los circos púberes de agnósticos
que sólo cazan mamuts antiguos.
Los niños conocen la ecuación
que las matemáticas añoran,
ellos son los sabios del presente,
de los biberones que lechosos
encierran la Vía Láctea cerca.
No espero una brusca migración
hacia los terrenos pantanosos
donde el que es adulto vitupera
por su ser vendido a la galaxia
conocida y otra que es anónima,
la de la esperanza de secuencias
que sepan a mar, que huelan cobre
que tracen un mundo cableado
hacia el planetésimo x
donde viven seres torturados
por desconocer a las personas,
que tan solidarias se sepultan
con el fin de dar su herencia a niños
que son incapaces de vivir
sin ojos cerrados sobre el mundo
y en sus sueños sólo lloran lágrimas,
y en frías vigilias se estremecen
al oír hablar de ser adultos
y comunicarse con Mercurio.
Una papeleta que le dejo
a todo político que sea
creyente en lo mítico del cable,
a todo payaso que conozca
la magia que aturde a los retoños.

Silabarios

Silabarios cuentan sus vocablos
en apuestas frescas de ceniza
que envuelve las aves en sus plumas,
el agua en sus gotas que desandan
el río fluyendo en mil riachuelos
porque del espacio que se abre
en los callejones que me aturden
quedó una vocal que en sueños era
perdida, sin voz, ni marejada
la que me conduce al tiempo ubicuo.
Sólo saben tanto los fruteros,
las manzanas lloran su pecado
suma en la memoria colectiva,
resta en la crecida de la mar.
El pasado es gruta de ermitaños,
el futuro es hora ya besada
por los niños lesos de la gloria
que deja sus vástagos regados
por la frente abierta al raciocinio.
Me queda una falda en el armario
para celebrar las fuentes sabias
del amanecer en la película
donde Sam tocó otra vez sus versos
y Bogart fue tan tímido como
los cielos azules de tus ojos.

lunes, febrero 02, 2009

El poeta eunuco, los hermafroditas y los normales

Sobre las ciudades
hay poetas que tienen
corona de eunuco,
que su voz no retumba
en las alcantarillas.

El eunuco siempre tuvo
envidia del hermafrodita,
que a sí mismo se bastaba,
pero los transeúntes
con pipa,
y sus damas con tacones
de aguja
desconocen esta realidad.

El poeta se sube
a la noria de las emociones,
construye cábalas
incomprensibles
y se autoconvence
de que el pensamiento humilde le llena,
pero él sabe
que el hermafrodita
está asusente de las ferias,
a no ser que sea
para adivinar
la buena fortuna,
cobrando el silencio
de las palabras
en efecto,
pero sin amor
por el detalle.

La gente “normal”
ve a estos seres expatriados
y piensa en el aceite
quemado,
en el suelo aún
por barrer:

Inmundicia
de los patios de vecinas,
que echan sus discursos
al agujero
y no temen el laberinto
de las descaricias
y no aúllan con los lobos
su soledad insondable.

Bajo las ciudades,
los poetas se zurcen los abrigos,
bajo los puentes, en el metro
y en la tierra seca
de una iglesia abandonada.

Hace frío,
es invierno
y el poeta eunuco
carece de prestaciones
por incapacidad;

de hecho,
si eres mujer, poeta y eunuco
nunca dejes que te convenzan
los violadores amables.

Ellos piensan
que bajo la gabardina
hay una exhibicionista,
pero sólo existe
la esperanza
de acudir a los teatros
de la histeria
antes de que la falta
de corales
de satisfacción inmediata
hagan del vicio
una mansedumbre,
como mascota
de los poco cínicos
pero demasiado condescendientes.

El hermafrodita
huele el picor
de las agujas
en los vientres desplazados.

Procrea sin necesidad
de ahuyentarse en otro:
es el sol que luce como estrella
sin la luna impertinente
haciéndole sombra
en el eclipse.

“Los normales”
no han superado
la tradición del espejo
y en eso se asemejan
a estos frikis
que saben que las vidrieras
sólo sirven para transformaciones
y en la ciudad de los rascacielos,
no hay almohadones cálidos
que cobijen al pobre,
que permitan dormir al insomne
y que el inane no crea
que se trata
de bebederos de licor.

La fiesta

Los preámbulos a la fiesta
son miradas sin antifaz.
El amor no encuentra su estela
en tantas máscaras sobrecogidas,
en el anfiteatro que no canta a lo vivido,
sino al estrépito del caminante sin sombra.
El frenesí de las voluntades
lo vulgarizó un tal fulano
que se vestía de escriba
y la oralidad
del silencio sin pantalla,
las señales de humo
desde la estepa de los lobos
se las llevaron los cubits
en su suma de termitero
en las antenas oxidadas
del olvido selectivo,
que a veces crea falsos crímenes,
que la voluntad no antoja.
En el anfiteatro
se dividen los actores:
en mimos,
que no señalan con su dedo rosa
sino con la caradura
del misterio;
los galanes,
que saben de comedias románticas,
donde el final es eternamente
predecible;
las duquesas,
cuyo título nobiliario
no las permite actuar
mas que con el guión aprendido
y los frikis,
seres semejantes
a los hijos de la madrugada;
no necesitan guión,
su apariencia es su coartada
y el gesto no procrea sentimientos,
sólo una mueca eterna.
La fiesta comienza:
los comensales se reúnen
en torno a la mesa.
Las viandas son exquisitas,
más la canción de la gloria,
con sus fastos de enigma
tras los antifaces
sin rastro de moral.
El sol comienza su canto,
las estrellas titilan
en torno a sus labios.
El metal de los tramoyistas
sabe a cera consumida,
a patraña que se superpone
en un metalenguaje:
son los títeres de la obra,
son los papeles secundarios
con cordel
y memoria inigualable.
Las princesas buscan nido machista,
que las anime a ser más ovales
y los cisnes recuperan
su amistad
con la próxima aventura
del patito feo,
cuando realmente sea un pato
y no pueda migrar
hacia el bello príncipe,
pero los ciborgs
son la próxima generación
de expatriados.
Con sus maletas,
el viaje siempre sabrá
a sexo sin preservativo,
a cielo despoblado
de ángeles anónimos;
un niño les pondrá nombre:
los pájaros del sueño.
La fiesta continuará
hasta el aburrimiento,
hasta que los años
hagan de la juventud
un trofeo tirano,
que sólo encumbra al pasado
y los antifaces no caerán,
más que con el pulcro
deseo deshabitado
de la vejez.

domingo, febrero 01, 2009

Los zarzales III

La belleza llama
a su nido cálido,
se reinventa fuego
con sensualidad
mundial y terrestre,
los zarzales traen
promesas en huellas
que huyen con sigilo
de la ciega vitrina
y con fijación
sobre el crimen leso
cimbrean columnas
que caen en el tiempo
jadean trimestres
cándida mesura
y estación en labios
donde no aparcaron
amores y horas
El llanto no cabe
en el meridiano
los búhos secuestran
miserias humanas
y zarzales suben
el vicio a la fuente
de grises aceras
donde el ser humano
desviste su nicho
y camina tras
el secuestro fiel
de serias certezas.

Los zarzales II

Estaba tumbada
sobre las galaxias,
procreación en pulso
y un silencio manso
subió a las ojeras,
me preguntó sobrio
por las marejadas
y la luna fue
y se arrebujó
tras tiernos zarzales.
Mi corazón sabe
lo inútil que es ser
un síntoma sólo,
Dicen que el amor
sabe como corto
resumen del sueño,
No puedes huir
de la realidad
y de cada títere.
Esta noche estrellas
anuncian la nueva
era en telescopios
y yo lo adivino
porque si me duermo
compruebo tendones
que antes eran suerte
y ahora son lluvia
de mi escueta sombra
cuando no ha salido
todavía el sol.

Los zarzales I

No te acerques al sol flambeante,
en la prisa resbalan los cráneos,
que esperan a la sombra del tilo
el final que teme el mundo.
Sólo prendas vibran
en las ramas,
los desnudos acunaron sus camisas
y la marioneta de aquel culpable
que era cruel ventrílocuo del silencio
se atoró en los zarzales
con huellas de lo promiscuo y material,
con los deseos,
con la gris colmena.
Me esfuerzo en decirte mientras ranas
croan la maldición de hilanderas
que el sabor de las frutas es tu premio
y la leche del divorcio
tu condena.
No me acerques mecheros a las manos
no te subas a las cornisas
que se aferran a la tierra
enfangada de subtítulos
que desmerecen hielo en frigoríficos
calor en la dentera que da el frío.
Los zarzales acomodan
sus víveres en la nevera,
huelen musgo,
ven las rocas que histéricas
han proclamado su mundo
el de los vivos.
Y el ser humano cojea,
se quita las lágrimas
con sed de yunta,
se eleva a los pinchos
y a las mandíbulas
que no muerden a los temerosos.
El tiempo acicala las gargantas,
les da un leve toque de armonía,
como toda célula
que se divide en músculos.
Y el humano lo sabe,
da vueltas a su territorio,
escucha los graznidos,
y después vuelve a su estado de celibato
célibe de las palabras
nunca dichas.
Allí no teme el pánico,
allí no masajea los venados
sólo se tiende
sobre la hierba húmeda
y repite en voz baja:
soy el misterio que no temen las horas.
Los zarzales le consuelan
porque sus espinas
no saben a procreación celestial
ni a síntoma de abandono
porque las flores que brotan
le traen a la memoria
la eterna belleza
y su institutriz divina.