En un murmullo se fue la fantasía.
La infancia tan amada
por pasados cruciales sucumbió a las diabluras
de tantos años,
espuma astuta de mil pedales.
Amores olvidados por la célula madre
carecen de importancia,
si el vetusto Dios padre
les pegó un taconazo con gran alevosía.
Dime, ¿valoras nuestro pozo insondable,
la carencia de sed dentro de los bolsillos?
Susúrrame al oído,
como cuando el deseo confita luz
cerca del exterminio,
Tiemblo pensando en frutas verdes,
que aún no han comprobado su antifaz,
su desnudez ilusionada.
Tiemblo y el cierzo me hace caer
sobre el canasto que yace en la feliz yerba tan verde.
En un murmullo, el secreto vocea
clarividencias
y se convierte en fotograma de la película.
Disecciono colores
y sólo veo
labios rojos.
Parecen susurrar
en el oído
del otro.
Malditos bastardos
Hace 1 mes.


2 comentarios:
Fantástico poema, Rosalía.
Me encanta por su eufonía, metáforas y ritmo.
Enhorabuena
Un beso, querida amiga
Ana
Lenguaje sin palabras , tal vez de miradas.
De visita por aqui leyendo tu poesía que cae bien cuando son necesarios los silencios.
Un abrazo Rosalía.
María
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