En las cumbres del beso te vi solo
como auras venosas que sustraen,
de las aguas tan níveas se retraen
tus ojos de veneno que yo añoro.
Nubes velan tu mísera locura
en ricos palacetes con sus galas
y con el pico el ave sube alas
hacia los torreones sin la cura.
Del misterio fue cielo tu deseo,
tus palabras revisten la brutal
lluvia oscura sin gotas en mutismo.
De la gruta proclive al camafeo
donde los ojos no cenan sin la sal,
me veo en las roturas de tu abismo.
Malditos bastardos
Hace 3 semanas


2 comentarios:
Simplemente precioso, en una escritura que genera conceptos, de forma esporádica, conceptos que acunan historias.
Un abrazo
Soneto genial, Rosalía.
Un beso grande
Ana
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