Mi nombre es Rosalía Linde Camacho

Este blog es prioritariamente de poesía, aunque no descarto la posibilidad de poner un comentario sobre otro tema. Doy la bienvenida a todo el mundo que quiera entrar en mi espacio y dejar sus impresiones sobre lo que hay en él.

jueves, junio 25, 2009

Thriller

Fauces de la medianoche,
con su caterva
de exiliados de la Tierra.
Cadáveres vivientes,
gritos aullados a la luna,
hombres convertidos
en santos
por su aura de superstición
en los vivos.
La niña observa el video,
no puede evitar
el roce de su mirada
con la bombilla halógena,
los sueños que nacieron
desde otra vida
alejada del presente,
más terrible,
pero ingenua...
un rostro que vomita
su abulia
en cráteres bendecidos
por un monstruo en el armario.
El universo crece,
con la voz de Vincent Price
endiosando el espejo,
y las coreografías
de los malditos
no son tan pulcras
como el inconsciente devenir
de las estaciones:
llantos de los ciegos,
gusanos corriendo
por las comisuras de la boca.
Detrás del más allá
hay una huella de pinceles,
hay un cuadro pintado
por algún misántropo.
Huye... no dejes tus zapatos
como pista,
huye... hay fronteras
que desconoce el cielo,
con su ángel de la guarda.
Es demasiado pronto
para ahuyentar los ochenta,
su cápsula alucinógena,
y la heroína
que sólo sabe especular
sobre cinturones que ahogan.
Después llegará la nostalgia,
y será como un placebo
de pura imitación de la niñez.
Niña, no llores,
no temas el caos de los inventos,
su única glaciación
fue en los equinoccios
y después los derritió el hielo,
sabiendo que el futuro
es un graffitti
donde campa el terror a sus anchas.
No llores,
que los picahielos
son tan gloriosos como tus cicatrices,
que todavía desconoces.

1 comentarios:

Miguel Iñiguez dijo...

Quisiera ceñir lentes o entrecejos,
y luego acallar la vida;
guardarla en criptogramas,
suspender,
suspender y mil veces suspender
en lo que nace, moviendo moviendo…



Tu escritura mueve a la escritura, Rosalía. Pararse a tiempo (el que yo ahora dispongo), me ayuda a pensar que es posible grabar la palabra, dormirla, voltearla, cristalizarla… Soñar su duelo y apariciones.

Veo miniuniversos que albergan otros universos y así. Conceptos que engloban palabras, y éstas a otras. Juegan su juego y apuestas y luego estallan. Y ahí es la magia de sus fisuras. En una de las pocas metáforas que he leído tuyas; “como chispazos” y es magnifico lo que ellos producen. Es incalculable Rosalía.

No tengo formación académica pero es mi particular y lo que siento. Continúo adentrándome…

Un besote