Mi nombre es Rosalía Linde Camacho

Este blog es prioritariamente de poesía, aunque no descarto la posibilidad de poner un comentario sobre otro tema. Doy la bienvenida a todo el mundo que quiera entrar en mi espacio y dejar sus impresiones sobre lo que hay en él.

jueves, junio 18, 2009

Semáforo

Por las calles sombrías,
un caminante acongoja
su pulcro y mísero miedo.
Se sube al precipicio de las olas y espera
el veredicto del ámbar.
Los retoños esconden
su desidia en ambarinos
retretes y las ordas
de malpensantes apremian
con el frío taconazo
y el esperado punto.
Para ellos está en rojo;
Los crisantemos son su estandarte
y las imprecaciones
de olvido no les molestan,
mientras esté caliente el asfalto de turba.
Somos muchos los que esperan
el verde del semáforo,
mientras nos reconcomemos
la angustia en faros
como sueños impensables.
El mar no es baluarte
de los navíos que encallan
y callan
y el silencio es su corona.
No hay naufragio en los chistes,
aunque todo pordiosero
endose la tormenta
en finales de cartón.
Por las calles sombrías
un caminante duda
a cada paso,
tras su huella hay un cadáver,
detrás de las letrinas
hay grava fosilizada,
un instante de asueto para paz de cobardes:
valientes en el juego, incautos en amores.
Los hombres y las mujeres
andan sin rumbo
por secuelas de colegios,
donde siempre le añadían
una respuesta
al coeficiente de inteligencia,
donde la tienda de chuches
les esperaba con gominolas,
en forma de semáforo.
Andan por las secuelas
de las infancias idas,
donde la orfandad es patria
de los malditos,
pero sus padres lo desconocen,
y ellos también,
en un terror prefabricado
por las supersticiones:
no es la bruja del armario,
es la amada colección
de peluches que saben
hacer reír y llorar,
sin más prerrogativas.
Los grupos de gemelos
pedirán el armisticio,
olerán cuencas
en los cráneos del azogue
y se divertirán
con las bombas de Hidrógeno,
en patios almidonados.
Para ellos, ámbar es sólo
una pisada en los ojos.
Células de tarados
las tragarán los agujeros negros,
porque una mano
sale de la negrura para salvarlos,
como un idiotizado
final en las entregas de miniseries
y ellos no serán menos superfamosos
que María del Martirio
o José Antonio Maldonado
en la pequeña pantalla.
Ambar espera
los humanos le esperan,
Es Diosa mediatizada
de las noticias,
cuando el spot
la presenta con sus galas,
es Santa dividiendo
los regalitos
entre las cucarachas
que la monja es caridad
y la Maja cruz bendita.
No hay rastro de la memoria
en los barriles de los colonos.
Las dejaron allí,
en cada instante
de la Historia de lo humano,
y ahora no queda tiempo
para colores primarios,
sólo para el primerizo.
Siempre serás hija única de la genética,
tragamuseos de mariposas:
sólo en la pupa son belleza ensimismada.