Los campos se amanceban en el trigo
en el tractor y labios tan lechosos
que el lecho de lo cálido es el poso
dejado por maletas en caminos.
El hombre observa cómo el viento frío
ha despertado ojos en reposo
y el estupor de ramas de carnosos
abedules repiten lo aprendido.
Si te esfuerzas y rompes cerraduras
quemadas por sentencias de lo justo
donde los abogados son los jueces,
hallarás la doncella, la más pulcra
en su sentido hay miles de mundos
que se hacen ver con flores en las sienes.
Malditos bastardos
Hace 2 meses


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