Un pájaro es el símbolo
de la libertad.
Lo he visto.
Esta mañana.
Con el pico cerrado
y su olímpica metamorfosis
en prisionero.
La jaula no crece,
es más bien como un retrato
que siempre conserva el momento
de su cosecha,
como un tarro de mermelada.
El niño viene
con la niña dilatada
y le da de comer con cariño.
Las horas pasan.
Se acerca el huevo
por entre los barrotes
y el pájaro no mira.
Eclosiona
y Adán deja atrás el cocón
partido...
se aproxima el pecado
de la rebeldía
y Eva
recogiendo su cola
del vestido de recién casada
por la puerta
le susurra a Adán
algo al oído
y este abre la puertecita
para que el pájaro sea él mismo
por unos momentos.
Poco a poco,
el salón se va llenando de niños
que alimentan al pajarillo
Le dan sus semillas
para que crezca
y siga cantando.
Llega un momento
en que hecha raíces,
y se transforma en roble.
Entonces, los demás
abren la ventana
para que pueda observar el sol.
Quedo, muy despacito,
un pájaro entra por el ventanuco
y se posa en la rama:
hace su nido.
La mujer se va quedando sola
y ya es anciana.
Su casa está llena de gatos
y un día,
cuando ella está fuera,
haciendo un recado
un minino le da un zarpazo
al gorrión.
El silencio les presentó:
Misifú, este es el gorrión;
gorrión, este es Misifú.
El roble observa y es mudo.
Causa de la muerte:
lo común,
la ceguera...
a pesar del canto en plena madrugada.
En el tiempo sin relojes nadie escucha,
y el pájaro es sólo un símbolo,
como cualquier otra infamia del sueño
a no ser que trascienda
y se quede enjaulado en el silencio.
Malditos bastardos
Hace 3 semanas


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