Mi nombre es Rosalía Linde Camacho

Este blog es prioritariamente de poesía, aunque no descarto la posibilidad de poner un comentario sobre otro tema. Doy la bienvenida a todo el mundo que quiera entrar en mi espacio y dejar sus impresiones sobre lo que hay en él.

sábado, junio 20, 2009

La incomunicación de las chimeneas

Laureada chimenea en el barrio de las Cruces.
El humo desaliñado que se retuerce en los huesos,
que forja los ministerios: monopolios de arquitrabes,
subiendo por las colinas hasta las frías verbenas.
Señorita, la impostora, quiero un algodón de azúcar,
trementina en el silencio y sueño a prueba del tráfico.
Es muy sabia su justicia, el retruécano de lilas,
el parto de cancilleres. En el parque se dibujan
y mueren fuegos de feria, por chimeneas las llamas
se agolpan con sus pretéritos, las estaciones que roba
la aurora, sin madrugadas, sin calendarios ni breakfast.
Me trago el vino y la ostia sagrada y no me encuentro
entre miles de farolas... soy pirata de corsarios,
que llueven gotas de sangre sobre el cráneo gris y sucio,
sobre el solitario asfalto, también gris en mi locura.
Quedan tuercas mal trenzadas, quedan divorcios abiertos
por la herejía de bocas que en vez de hablar sólo besan.
Metacrilato en alturas, idiosincrasia en becerros
y el frío cobre desgasta los edificios de oficinas.
Al otro lado del cable, me envuelve una voz sedosa
con sus facturas sin números, sólo un corazón flechado,
combustible de novatos, la fuerza bruta de astutos.
Entre los malentendidos, yo soy de otra dimensión,
donde el color es la gloria de los incautos sin pena.
Me confieso pecadora, el vicio de ser estrella
en universos ajenos me llena de gran congoja:
tan sólo brilla el misterio, con su alforja de terror.
Dentro, ni Dios sabe hallarse. Santa, santa, santa, santa,
Teresita en su convento. Mártir, mártir, mártir, mártir,
como el loco en su delirio.