Si el secuestro dañó
las palabras de lluvia
con fango de silencio,
no temas a la turba
de exiliados del pánico.
ellos te traen la culpa
en sacos de mentiras,
yo no pedí su grupa.
Se esconden los espantos
en las aguas que mutan
de consonante a Dios
vocal, que es la gran suma
en la noche del playback
de finales y yuntas.
Pero este cataclismo
es final que no asusta,
ni tanto veredicto,
que reitera la fusta
del Hampa y las amas
de llaves ni la furia
de sonidos cortados:
tijeras de censura.
Me envuelvo en un tornado
y llego hasta la luna
para pedir mi sopa,
el universo acuna
a los niños hambrientos.
Yo sé que un hombre puma
camina por los montes,
sus ojos son verrugas
en la ecuación de luz
y su casa es la tuya
al mirar el reloj.
No temas su presunta
acusación de chivo
espiatorio de luchas
donde el púgil no vence:
no es más que la pregunta
de cuánto vivirán
los mosquitos en fuga
hacia otras voluntades.
Naturaleza es suma
de belleza y crueldad
civilización cuna
de la conciencia humana,
y los siglos no buscan
el planeta Saturno,
ni Júpiter ni alguna
señal de vida lejos
de la Tierra que innudan
los océanos de humo.
Malditos bastardos
Hace 2 meses


2 comentarios:
Excelente endecha, Rosalía.
Un beso
Ana
Muchas gracias, Ana. Me alegra enormemente que te haya gustado
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