La fiereza de bestia,
la llave de sus fastos,
el destino tan céntrico
como un corazón falso,
allá donde las pijas
se compran sus zapatos,
en el exilio triste
de países soñados
en feas pesadillas.
Este destino es mágico,
envuelve los colores
de los brillos románticos
de la crin de magnífico,
y el corazón robado
en filtros blanco y negro
que ensalzan lo más trágico
de que el cine no sea
la verdad en un tarro
que te regala mami,
en un amado campo
otro destierro lento,
en el hilo pasado
la madeja se anuda
al penoso cansancio
de andar durante horas
por campos ya trillados
farsante Lautremont,
padre de lo fantástico
vendido por Walt Disney
y el mercadeo tácito
al mensaje de Bella,
cuando de punta en blanco
se mira en el espejo,
y antes de ser sus labios
los que besan el vidrio
ve a Bestia en el pánico
cual muerto resucita
de su patria de llanto,
no hay otra sin exilio,
pues su rostro es Tánatos
y materia de Historia
que la “h” hace cambios
si quieres olvidar.
Si yo fuera ese enano
que olvidó el propio tiempo
con su sabor a helado,
preguntaría al Padre
del sentido ya dado
por su otro papá,
llegaría a endiosados
padres santos o místicos
mientras, tiende la mano
el ratón orejudo,
con su guante tan blanco
robó tu corazón
sin un sólo arañazo
y los padres del cielo
nos dicen que este año
el solsticio se acerca
el sol está más alto
y mami me regala
un tarro de verano
comprado en la Bella,
el super que está al lado
del local de la bestia,
no hay lises ni cornados
que puedan comprar tiempo
para restar al llanto,
no hay tifus ni viruela
pero sí sida y partos
que a veces cortan vidas
donde Bella no es tanto
ni tampoco lo es Ronald.
Mc Donald es el canto
de la injusticia patria
del embuste fantástico
que aún la bestia ignora
y está libre de cargos.
Ve donde yo Magnífico,
ve, ve, ve, sin los magos
y sin bombas atómicas.
Tengo hijos atados
y carencias de histeria
en los hilos dorados,
donde enseño autoayuda
a los pesos pesados
caídos en mi trampa.
Yo soy Budha, el santo
que curó las heridas
del relato cenado
por el fuego tan puro,
único oyente sano,
es inmune a mi ayuda.
Yo soy Bella, el clavo
que a la bestia le duele
Yo soy bestia, el manto
que por las noches temen
los que sueñan sin párpado.
Malditos bastardos
Hace 2 meses


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