Mi nombre es Rosalía Linde Camacho

Este blog es prioritariamente de poesía, aunque no descarto la posibilidad de poner un comentario sobre otro tema. Doy la bienvenida a todo el mundo que quiera entrar en mi espacio y dejar sus impresiones sobre lo que hay en él.

sábado, mayo 30, 2009

No es bueno convertirse en lo que se tiene

En el chicle de los cánticos
que se oyen amarillos,
tú mascas tu verso libre
del armazón de un atillo
y libre en la compostura.
La goma de un asesino
estranguló su garganta
y en las huellas del vecino
te enmascaras como tú
el que nunca fue un cruel niño
que amara orugas sin piel.
Aunque no pueda decirlo
este chérif de fronteras
te ha colocado en tu sitio
en archivos macilentos.
Y ahora tienes permiso
de cometer otros crímenes
en los ojos del cariño
tristes, como un par de ojos
en el cráneo de un armiño
cuya historia nadie cuenta,
ni tú, en tu cosmos cautivo.
Por eso, no temas balas
que se alojen sin testigos
en un universo patrio
para navajas sin filo,
que el arma blanca es más débil
y hay que hacer el preferido
de nuestras noches piratas
al que se hizo mestizo,
al que robó las ciruelas,
que siempre fue el Lazarillo
quien las tomaba prestadas,
y nunca prendió el gatillo.
Si no la noria sucumbe
a los iris de Mandingo
que tiene el poder de amar,
de odiar, de ser puto cínico
cuando estrenan su película
con pantomimas de circo
y cuatro gatos se lucran
con la idiotez con sentido
de embrutecer a la gente
para vender sus vertidos:
la fiera corre sin tanga
por ferias de consumismo.

2 comentarios:

tino dijo...

Hola Rosalía te descubrí en el foro Libertad 8 y me pareció interesante tu blog. He leído este poema y me ha gustado este tono social que los versos desarrollan. Creo que es bueno sensibilizar al resto-mundo de los desastres que nosotros, afiliados al consumo, vamos provocando...Bueno, seguiré pasando por tus letras. un saludo.

Ah! me gustaría hacerme de tu poemario, lo canjeo por otro mío, ¿ te parece?

Rosalia Linde dijo...

Gracias, Tino, por tus palabras. Aquí tienes siempre las puertas abiertas. Un besazo.


Rosalía