La gruta de tu instinto
sirve de condimento
a mi valor.
Yo valgo tanto
como tanta atención
en tus cenizas.
En este pasadizo
donde sicarias
venden su orgullo,
donde morenas
muestran los dientes
y las rubias o claras,
su olor rancio
me comunico
con tu fantasma,
ser redivivo.
Pero es una distancia
que yo conozco:
de tu pelaje
hacia tu corazón,
desde mi casa
hasta el cielo del sótano.
Si se enturbian los brillos
de mis caprichos,
me concederé un brindis
sólo por ti,
aunque sea distinto
lo que deseo.
Porque así te recuerdo
con el pulso en las manos,
tu silueta
descongelada.
No eres tan diferente
de como te pensaba
un búho malherido
por sangre de la luna
un venerado
y justo seguidor
de Nostradamus.
cuando aún era un loco
sin Abilify.
Me miras desde
el vidrio, al otro lado
y nos separa todo
mas no el deseo,
en tus humildes ojos,
la pequeña piraña
que muerde mis antenas.
Perdona que sea torpe:
Si la frecuencia
de tus besos cayó
en el marasmo,
tanta mentira
que las noticias cuentan...
hay dos verdades
en mi confesión triste
una fue capturada
por la vergüenza
y otra, por tu ternura
y la memoria
de su heredad.
No hay nadie tan estúpido
que ose preguntar
con cuál me quedo.
Ni tú, envuelto
en celo de alacrán,
ni yo, que aún conservo
el frío antídoto,
aunque sea en pastillas.
Malditos bastardos
Hace 3 semanas


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