Mi nombre es Rosalía Linde Camacho

Este blog es prioritariamente de poesía, aunque no descarto la posibilidad de poner un comentario sobre otro tema. Doy la bienvenida a todo el mundo que quiera entrar en mi espacio y dejar sus impresiones sobre lo que hay en él.

sábado, noviembre 29, 2008

El camino tortuoso de la no inocencia


Las peripecias de un astrónomo sin lentes,
han esperado las pisadas en el muro
de los graffitis de los niños sin relente
que la inocencia no inventó en sus ojos duros.

En sus cadenas hay jirafas y forzudos:
televisión desconectada al invidente,
como un fervor por las caricias de judo
se prestan hombres a destinadas patentes.

No cuelan aves en las ventanas sin mente,
los venerados magos de inventos sin yugo,
los que sin cierta codicia lloran presentes
los que sin vanas leyes se portan con sumo
cuidado: son pacientes dormidos de frente.

Los que sin cierta armonía clavan sus dientes
cortados: son los que sucumbieron al puño
de ancianos airosos de su propia simiente,
de arterias rotas en el umbral del cianuro.

No cuelan bestias en la decrépita gente,
desconocer la cópula sana del puro,
por su raíz de sacerdotisa de muerte,
puede llevar a aquel niño sano al duro
pasado: donde moran sangrientas vertientes
de su tocado de estridencias. Yo me hundo
sin la posible transparencia azul del puente.

Llámame torpe, gañán, mendigo o pesado,
pero sin tules, el pretérito inocente
se transforma en pecaminoso candado,
donde los cofres son más sabios, sin presente
y en su vacío, las alhajas son pecado.



Imagen creada por corbata1982

miércoles, noviembre 26, 2008

Soledad


Ese tiempo bendito
que nos trajo las monedas.

Esa hucha de cerdito
que nos acompañó en el silencio.

Fuentes de sol
derraman su ocaso sobre las olas

y el hombre del saco no olvidó
las manzanas podridas en su espalda.

Es el censurador de las ojeras,
el niño malo que abandonó a los huerfanitos.

Pero las sombras en el armario
y bajo la cama
han ocupado su lugar onírico,
han redoblado la hoja en pajaritas.

Ahora, los niños ya sólo son niños,

ahora los adultos ya sólo son lo que han aprendido.

En tanto,
la mamá alcahueta de la noche
nos brinda su capa oscura:

estrellas rompiendo el fango
con estrategias de pisada.

Donde antes moraba el hada
ahora duermen las campanas,
frías por su gula de matrimonios y de funerales.

Donde antes se vendían dientes de sable
por unas pocas armas,
ahora se canjea el fuego por basura,

ahora no luchan los portentosos
por un gramo más de hormigón.

Las verbenas de joyas
se las llevó la nueva esclava de Barba Azul

y donde ella entró,
jamás el pasado tuvo lugar,
jamás el misterio nos sorprendió.

Lo verdaderamente extraño
es que las páginas se llamen páginas,
que el hueco del alma se llame vacío
y que las estriaciones del sendero
nos inviten a reflexionar:

¿Qué camisa va mejor
con los tiempos de nubes,
con los tiempos de lluvia
o con las inundaciones?

Somos cautivos de la torre de Babel,
donde la globalización
no ha terminado con el mito,
aunque las noches de mamá alcahueta
sean tan negras como los ojos del incesto.

Sin odio y sin falsas apariencias
lamo las estrellas
con ansia de lactante
y no temo los biberones falsos del día
con sus puras revelaciones de virtud,

porque sé que la cartulina
donde hay pintado un amanecer
se fue a comer cacahuetes con el Darwinismo,

porque sé que la aurora boreal
sirvió de tiara para los amantes.

Sólo lloro cuando hay poesía en el silencio,
sólo lloro cuando el ruido
es más fuerte que la música,

cuando las palabras son tan tenues
como un leve susurro

o un tachón en la hoja inmaculada.



Imagen creada por Breixo Pazos

viernes, noviembre 21, 2008

Sunrise


El lago está quieto.

Parece que no va a haber inundaciones de espuma
esta madrugada.

La mujer gime partos y el bebé llora.

Mientras, la sicaria, la ciudad envuelta
en su travelling de luces de neón
y montajes efectistas,
redobla sus tambores sobre el espacio sitiado.

Habrá una muerte esta madrugada.

El hombre se debate
entre la belleza loca de las salas de baile,
el túnel del terror
y la ofrenda floral de Dios.

No es Betsabé la que oprime su corazón,
no es Medusa

es la aliteración de un beso bajo las farolas

y los carteles de Beba Coca-Cola.

Es el ritmo frenético de los coches de choque
donde derrapar sólo puede llevarte a la risa.

Riesgo artificial.

Falta de mártires en el patio de vecinas.

Riesgo y muerte reales,

aunque encubiertos en un trago de medicina,
que no cura todas las verdades,

como que el sol se pone a la hora del té,

los jazmines son más bellos en el silencio

y las tribus urbanas quedaron demasiado lejos

para mandarles una postal de agradecimiento,
por hacer familias tan felices,
sin elegir el desconsuelo
de unos cuantos duraznos tiernos
en época de cosecha,
sin elegir la política como modo de extorsión.

Algunos hombres buenos,
aplicarán sus éticas para maniatar los guantes,
lejos del horizonte desnudo,
lejos del skyline importable

y encajable en la pieza
del rompecabezas del cielo:
Dios no es canjeable.

Es el valor mayor de los jugadores en bolsa
dos sin traje y sin acento de ciudad.

Habrá una muerte esta madrugada.

Y será tu cabello negro,
sacrificado ante la luz de un otoño más dulce,
donde mueren los terneros y nadie llora,

donde el perro fiel se coloca
frente a ti
y te escucha
antes de que se haga de noche.
FINIS

Resta


La luna dobla esquinas
en fases de metalurgia con los colmillos.
Blande el silencio
en una voz
aterciopelada sin plumas
y sin corsés.

Las niñas corretean por el campo.
La luna crece.

No habrá jamases
ni entramados de lluvia
en los minaretes de los soldados.

Ellos corrieron hacia el poniente
y hacia otras batallas donde el hado
se muestra deudor con las metas.

En mi cuello hay dos incisiones.
un brote de sangre lastima mis venas

y los vampiros de la noche austral
acusan manifestaciones
de tal candor,

de dolor en la cubierta de un barco
que aún no ha naufragado.

pero que escribe circuncisiones
para los maníacos,
locos de atar.
El corazón me da un brinco
y a las tres de la madrugada,
6 minutos, 66 segundos,
le tengo que restar
lo que queda para el tiempo ubicuo,

cuando los Dráculas apátridas,
abandonan sus sesiones de muerte.

cuando las víctimas crujen su voz
hacia la encuesta de infancias idas en memorias falsas.

No soy niña para los pederastas.
No soy niña para los psicópatas.
No soy niña para los que quieren herir
mi salvaguarda
de portera del Hades.

Fui princesa, eso sí,
en trajes de pulcritud suma.

Y resta el cariño
y resta la insania.

Ahora soy reina en mi sepulcro de trementina,
donde el realismo mágico hace de las suyas,
aunque mi sudor le reste cristales.

El mañana no existe.
Es la culpa de los vecinos
que subieron el volumen de la música tanto,
que olvidé los misterios de la nostalgia
y su caterva de futuristas.

Hoy por hoy, por ahora,
la anarquía implanta su régimen
y las horas que no secuestra la neurosis
las vendo muy baratas,
tan baratas como un vaso medio lleno.

Los materialistas del corazón
desdeñarán mi apuesta,
pero los relicarios
del asueto ahuyentan el miedo

para los que temen vaciar
sus alforjas
y restar el cero que les oprime.



Imagen creada por White Red Flower

domingo, noviembre 16, 2008

Pink Floyd- High Hopes

Oh, mi hombre


Partías hacia otras tierras,
mi hombre de dorada armadura.

Silbabas el miedo con virutas
de canela,
oh, mi hombre,
de preciada oscuridad.

Tus letras se mojan en ceniza,
cada silabario de estampada huella
en los pupitres
se malinterpretaba en tu sedosa alforja.

Con vino lavabas las cabezas
y con agua esculpes las musas.

Frente limpia,
sabor a bronce,
tacto de sangre.

En tu candor se palidece
el silencio de las agujas,
con ojos milenarios,
como los troncos cortados,
que huelen a resina.

Así caminas,
anestesiando el odio en otros tiempos.

El pretérito de las conquistas
te cernió una dulce corona,
de amnésico de tu futuro,

pero aquí estoy yo,
en el presente de tu cantinela,

escuchando,

oído en vela,

cada nostálgico crugido del violín.

En la sala de baile,
las damiselas conciertan
con sus abanicos
una estrategia de dura crueldad
hacia el oprobio de tu desnudez,

pero no es más que un sueño,
mi bebé lindo,
los trajes del hombre invisible
son más resistentes
que los del gato con botas,

o la prostituta,
que en tus neuronas se refleja como Eva,

pero en tu bolsillo pesa
como un corazón acorazado.

Eres la prueba de los forenses del barrio,
que se llevan los muertos en sus ojales

y traen a la vida los sentimientos
que se abrochan con cremallera.

Fue un espejismo tu fallecimiento,
pero no tu ceguera.

Por eso, no te asustes,
si una voz te susurra al oído
que el botón se ha desabrochado.

Será mi voz la que oigas
y el botón,
será el broche de oro
que habrá despeinado el viento
como niño con sentido.



Imagen creada por monchor1

viernes, noviembre 14, 2008

Spam


Constantemente,
me bloquean los ruidos de los frenos,
al derrapar en cada curva.

Las olas no demuestran la soberbia del océano
ni los coches de choque se llaman con odio,
suicidas.

El cargo de conciencia se lo dejo
a las reinas de corazones,

las que visten la pulcritud

en su endiosado bolsillo azul.

Un mitómano llamó a mi puerta
y me dejó tres coartadas:

virus de fibra óptica recorren mis venas.

Primer correo:

sé tú,
nunca dejes al cortejo quitarte las alhajas.

Eres vieja

para los sancta santorum de las promesas
que no llueven desde los cristales
añejos
de la edad.

Tu pasaporte a lo inevitable
fue un accidente de la evolución,

fue la crucifixión insobornable
de las hadas.

Por eso,

no seas brandy
en las jarras de cerveza,
no temas al acorazado de los secuestros.

La guerra es una infamia
de los tiestos
contra los tallos primaverales
que sólo exuman humanidad.

Segundo correo:

no te escondas en lupanares
de cierto
sentimiento,

brotan cartas en los medios de comunicación,
correos electrónicos y faxes,
cobrando tu redoble de tambores
a la furia de la edad.

Eres lo que aparentas:

tus ojeras son culpa
de tu soberana estrechez
por los tramos más abiertos,

donde el verso se hace trivial
ante los hermosos señores

que no temen la fealdad
de lo desvirtuado por las promesas.

Tercer correo:

Spam.



Imagen creada por bacocronos

miércoles, noviembre 12, 2008

Premio blog de oro



Mi querida amiga y gran escritora Casiopea, desde su blog El laberinto de Tusitala me ha concedido este premio, que yo recibo con orgullo. Y a continuación, yo entrego el premio a las siguientes personas:

-Ana Muela Sopeña: Laberinto de lluvia

-Santiago Valverde Duran: Maravilhion

-María Sánchez: Despeinando el alma

Enhorabuena a todos los premiados y gracias a ti, Casiopea, por pensar en mi.



Rosalía Linde Camacho

Madrid, a 12 de Noviembre de 2008

Otros silencios


He renunciado
a las fosas de las llamadas
que nunca cesan,

a probadores de señoras
en días de rebajas.

He renunciado
al poder con su cetro
de concubina
de la moda glacial
de tu dinero,

con monedas rotas en el bolsillo orondo.

Ahora seré
el sueño del Dios que no vitupera,

de la escuela sin bolígrafos
que sueña con despertar,
de una vez para siempre.

Miles de grillos
entonan la cuaresma
de todo olvido,

miles de estacas
se clavan en los corazones
de los vampiros,

miles de balas
de plata esperan

en la recámara
el momento álgido de la acción.

Mi pantalón
tiene mucho más que bolsillos:

hay festines de hilos
que se entrecruzan

y jamás muerden las costuras
pero sí lloran
memorias de minutos
que robó el tiempo
a la deshora.

Mi blusa no tiene ganchillo
ni señoritas
recatadas haciendo sus tareas:

el papel de esclava se lo llevó
la flor rosa,

con su abono de maquinaria
de cielo y su ovillo eterno,

que el gato negro
deshizo en las fosas grises.

Tome usté anises contra la tos,
y si la tempestad regresa,
descanse la luna en todos sus ciclos,
sobre la almohada
que no corrige
malas posturas,

pero es la cuna perfecta
para soñar
con silencios distintos.



Imagen creada por Chaulafanita

viernes, noviembre 07, 2008

La resaca


Pedazos de memoria se vierten sobre el cedazo.
No hay migajas
tan disolutas
como las que se dejaron en el camino,
donde la mirada jamás vuelve atrás.
Los camiones abandonan sus recorridos,
Las Vegas están lejos para llevar
la mercancía de níqueles,
de doblones,
de escasas neblinas.
Los teléfonos cortan sus líneas
en la noche del misterio,
cuando París cortó de cuajo
las ramas del bosque,
cuando Berlín se recostó sobre Sión,
cuando la matemática de las computadoras
versó con pluriempleo
la geografía de un lugar
que jamás conoceremos,
porque no hay posibilidad
de girar la vista hacia el futuro,
hacia la imaginación que aún no ha madurado.
Pasarán eones
antes de que los infiernos
se diluyan en aguardiente,
antes de que los cielos
lo hagan también.
La Tierra se convertirá en un lugar inhóspito
para el ser humano,
sin que podamos
dejar herencia de lluvia,
de lágrimas...
compramos nuestros hijos
en el dos por uno de las rebajas,
buscamos una ética
que nos toque las llagas:
estigmas de pulcritud.
Pero el sendero se parte en dos
antes de la amanecida,
antes de que los ropajes de reyes
se nos queden demasiado grandes
y los liquidemos con balas de plata
en la tienda de los licántropos,
donde jamás habrá un comprador tan astuto
como para no temer el frío glacial
de la luna,
que es la memoria de la barra del bar,
donde apuramos el martini.
Y la superstición nos muerde los huesos
con su lengua eterna,
como el momento de la borrachera,
sabio vértigo con sabor a fe.
La marea sube.
Mañana podremos pasear por la orilla,
si La Resaca sic Dios quiere.



Imagen creada por evatxu

domingo, noviembre 02, 2008

La niebla


Fresas silvestres abren el prado de memorias.
Nubes rotas en cúmulos de secuestros les muestran
su lado más salvaje,

el que grita frases de ayuda
cuando los asistentes
al concierto duermen la melodía.

Los anacardos dulces llueven en el lado
más septentrional de la duda,
mientras, las salinas se acuestan
sobre tu espalda,
y la lluvia no cesa...

La inundación de imprecaciones
nos muestra su lado más tierno,
el que sucumbe
a las voces rojiazules de Barba Azúl,

el que separó las estancias
en cubículos donde el ratón
jamás llegará por su queso.

Duele ser nadie
en medio de la esencia
de lo que es ser,

labios musitan vértebras
en el llanto de la neblina,

de la humedad donde apenas se reconocen
los rostros del amante.

Tu vestido es selvático,
y tu antifaz es comehombres:
devoralobos.

Los corderos ya no temerán más
las trampas de este dédalo,

cuando el silencio se esconda tras la llama
y el asueto de la mentira.

Allí transcribiste tu joya
en letras de oro,

pero allí jamás nos encontraremos,
porque en la niebla duerme el poso
de realidad
que el espanto dejó en los pisotones,

Y la niebla es el buitre que no añora
la vida de sus semejantes

es la cunita donde los bebés
duermen tranquilos.

Mientras, en las calles de Londres,
Jack, el destripador,
se hace una lavativa.