
Las peripecias de un astrónomo sin lentes,
han esperado las pisadas en el muro
de los graffitis de los niños sin relente
que la inocencia no inventó en sus ojos duros.
En sus cadenas hay jirafas y forzudos:
televisión desconectada al invidente,
como un fervor por las caricias de judo
se prestan hombres a destinadas patentes.
No cuelan aves en las ventanas sin mente,
los venerados magos de inventos sin yugo,
los que sin cierta codicia lloran presentes
los que sin vanas leyes se portan con sumo
cuidado: son pacientes dormidos de frente.
Los que sin cierta armonía clavan sus dientes
cortados: son los que sucumbieron al puño
de ancianos airosos de su propia simiente,
de arterias rotas en el umbral del cianuro.
No cuelan bestias en la decrépita gente,
desconocer la cópula sana del puro,
por su raíz de sacerdotisa de muerte,
puede llevar a aquel niño sano al duro
pasado: donde moran sangrientas vertientes
de su tocado de estridencias. Yo me hundo
sin la posible transparencia azul del puente.
Llámame torpe, gañán, mendigo o pesado,
pero sin tules, el pretérito inocente
se transforma en pecaminoso candado,
donde los cofres son más sabios, sin presente
y en su vacío, las alhajas son pecado.
Imagen creada por corbata1982





