Mi nombre es Rosalía Linde Camacho

Este blog es prioritariamente de poesía, aunque no descarto la posibilidad de poner un comentario sobre otro tema. Doy la bienvenida a todo el mundo que quiera entrar en mi espacio y dejar sus impresiones sobre lo que hay en él.

miércoles, julio 01, 2009

Rizar el rizo

La astucia fue mi trampa... ya lo ves,
el cielo fue mi nombre empantanado
y donde pueda ser el dulce hado
siempre caigo en tus brazos sin traspiés.

El trono fue mi capa de hembra buena
las hadas sumergieron mi pregunta
en ciénagas de malas... tú apunta
no me gustan los sables... es verbena.

Si puedes secundar mi propuesta,
no hagas de los ricitos la peluca
que me lleva a estar siempre tan apuesta

a pesar de la broma que se truca,
soy tan lisa que llevo mal la cuesta
por la duda moral, ya tan caduca.

Nuestros nombres

Mis lágrimas salieron hacia el cielo,
la niebla no ayudó a solicitar
tus manos en los párpados del mar
ni a encontrar en sus briznas el consuelo

Mis labios se encendieron en tu boca
la sombra del ayer no fue la prueba
ni el presente es la concha de la ameba
que soliviante el nombre de la roca.

Ni el corazón partido en las estrías
ni los gusanos sabios eruditos
me pueden dar pestañas con las frías

palabras dulces dichas por malditos.
Si te brindase el pupitre caerías
por los mundos sin lastre de los mitos.

No te cierres

Los libros se cerraron en estantes
tan llenos como sombras en la luz
sabiendo que las llamas son la cruz
que marcan en las páginas el antes.

Después de mil fogatas en los prados
el sol no fue tan fuerte como tierra
cayendo sobre el tallo que se cierra
sobre sí mismo como cruel tornado.

Bajo el agua se merman los corales
edificios de seres tan gregarios
que rozando la espuma en los metales

de sus mentes se cae el rasgo del ario
del arete pulido con los males
de no abrir candados del armario.

Abismo en relieve

En las cumbres del beso te vi solo
como auras venosas que sustraen,
de las aguas tan níveas se retraen
tus ojos de veneno que yo añoro.

Nubes velan tu mísera locura
en ricos palacetes con sus galas
y con el pico el ave sube alas
hacia los torreones sin la cura.

Del misterio fue cielo tu deseo,
tus palabras revisten la brutal
lluvia oscura sin gotas en mutismo.

De la gruta proclive al camafeo
donde los ojos no cenan sin la sal,
me veo en las roturas de tu abismo.

martes, junio 30, 2009

No se come del ingenio

Señales repitiendo en los cobres,
en los cuantums, mitad yo, mitad yo
y en las lunas quebradas veo el fallo
que está solo en mares tan salobres.

La luna no refleja en la ciudad
el sol se fue huyendo con chispazos
que no pueden coger pobres con cazos
para llevarlos hacia la verdad.

La soledad, el miedo haciendo pozos
la justicia, los claros en el bosque,
hay tanta información que no computa

el silencio en estrellas con sus gozos
que sólo el afamado guardabosque
ofrece al pobre un chip como una fruta.

lunes, junio 29, 2009

Libertad III

Desde el frío, la luna nos recuerda
que es ya noche cerrada y no hay aurora
surgiendo en ningún sueño sufridora
por Tánatos, tirando de la cuerda.

Ni en las torturas puede ser mancuerda
la luna en claro cénit del ahora
cuando en la punta aguda de la hora
parece pesadilla que se acuerda.

Si no sueño con aves solitarias
escondiendo sus pasos en diarias
mediasnoches que acunan mediosdías

en lagunas abiertas en los días,
las lagunas abiertas en las noches
podrían sumergir con sus reproches.

domingo, junio 28, 2009

Libertad II

La melena de diosa sobre el pecho
era oscura, carbón estremecido
y el sol se reflejaba en su teñido
mechón de pelo azul insatisfecho.

Recogía las joyas de su lecho
que eran lágrimas frías sin su nido
y el calor del amante fue vendido
sin considerar nunca su derecho.

La tormenta escampaba en el Retiro
y en sus sienes brillaba el zafiro
tan lustroso que pájaros ladrones

ignorando lo humano de los dones
actuaban cual Diosa con su amante
olvidando las preces del talante.

Libertad I

El pájaro bordea los cimientos
donde antes se cernía el torreón
y fue su pico el guante de ladrón
que se llevó mendrugos cenicientos.

Los guerreros luchaban como cientos
de ligaduras fuertes cual tendón
que rompe el verde campo en la canción
del rapsoda que cuenta los eventos.

Un tirano llevó su yegua amada
al lugar donde barcos zarpan solos
y la espuma del mar fue su coartada.

Los súbditos lamían alveolos
de las olas tan lentas como nada
en convertir lo libre en protocolo.

sábado, junio 27, 2009

Maścaras de feria bajo la lluvia

Retahílas de máscaras de feria
asustan al pequeño con sus risas
y el payaso se entrena en las sonrisas
de la lila que muere siempre seria.

Que no rapte tu tiempo fiera histeria
acercándose horas a cornisas
la arena siempre muere en playas lisas
donde el furor se aleja de la arteria.

El reloj da las doce en el diafragma,
corre el sol por el circo sin su lona,
antes de que el volcán trague su magma.

Puede ser que esta lluvia desentona
con el calor glacial de este sintagma
que sólo en el pasado es su corona.

Los campos de trigo

Los campos se amanceban en el trigo
en el tractor y labios tan lechosos
que el lecho de lo cálido es el poso
dejado por maletas en caminos.

El hombre observa cómo el viento frío
ha despertado ojos en reposo
y el estupor de ramas de carnosos
abedules repiten lo aprendido.

Si te esfuerzas y rompes cerraduras
quemadas por sentencias de lo justo
donde los abogados son los jueces,

hallarás la doncella, la más pulcra
en su sentido hay miles de mundos
que se hacen ver con flores en las sienes.

viernes, junio 26, 2009

Donde los santos pierden el albor

El preludio de llantos en el verbo
me fustigó con rabia tan preñada
que quiso merecer lluvias la amada
realidad de abadías sin sus siervos.

El corazón lamió cráneos de cuervos
y el silencio le dió la bofetada
en sus códigos bits de voz cifrada
conocen mordeduras del acervo.

La sangre goteando como miel
que se acostumbra dúctil a la abeja
y aguijonazos prenden su rencor.

Estómagos de luces sacan hiel
aún dudando el honor frunce la ceja
donde los santos pierden el albor.

jueves, junio 25, 2009

Thriller

Fauces de la medianoche,
con su caterva
de exiliados de la Tierra.
Cadáveres vivientes,
gritos aullados a la luna,
hombres convertidos
en santos
por su aura de superstición
en los vivos.
La niña observa el video,
no puede evitar
el roce de su mirada
con la bombilla halógena,
los sueños que nacieron
desde otra vida
alejada del presente,
más terrible,
pero ingenua...
un rostro que vomita
su abulia
en cráteres bendecidos
por un monstruo en el armario.
El universo crece,
con la voz de Vincent Price
endiosando el espejo,
y las coreografías
de los malditos
no son tan pulcras
como el inconsciente devenir
de las estaciones:
llantos de los ciegos,
gusanos corriendo
por las comisuras de la boca.
Detrás del más allá
hay una huella de pinceles,
hay un cuadro pintado
por algún misántropo.
Huye... no dejes tus zapatos
como pista,
huye... hay fronteras
que desconoce el cielo,
con su ángel de la guarda.
Es demasiado pronto
para ahuyentar los ochenta,
su cápsula alucinógena,
y la heroína
que sólo sabe especular
sobre cinturones que ahogan.
Después llegará la nostalgia,
y será como un placebo
de pura imitación de la niñez.
Niña, no llores,
no temas el caos de los inventos,
su única glaciación
fue en los equinoccios
y después los derritió el hielo,
sabiendo que el futuro
es un graffitti
donde campa el terror a sus anchas.
No llores,
que los picahielos
son tan gloriosos como tus cicatrices,
que todavía desconoces.