Mi nombre es Rosalía Linde Camacho

Este blog es prioritariamente de poesía, aunque no descarto la posibilidad de poner un comentario sobre otro tema. Doy la bienvenida a todo el mundo que quiera entrar en mi espacio y dejar sus impresiones sobre lo que hay en él.

miércoles, marzo 31, 2010

Haikus, poemas breves y poetrix

I

La muerte observa
las hojas desprenderse
del árbol recio.


II

La paloma abre
el pico por la sed
de paz mundial.


III

Guitarra azul,
no dejes que la noche
te robe el sol.


IV

Las cucarachas
caminan hacia el odio
de nuestra sombra.


V

Sendas florecen
cuando la abeja muere
al otro lado.


VI

Sílabas roncas
precipitan el miedo
por la ventana.


VII

El color gris
se mezcla con el negro
de mi alma oscura.


VIII

Por los sentidos
se mecen las razones:
sed de verdad.


IX

Los grillos nacen
y los humanos mueren
Mismo sentido.


X

La tele vive
el espectador gris
se siente viejo.


XI

Coral bermejo
brillas bajo la luna
Eres la noche.


XII

Trenza azabache
tu cabello aprisiona
la sombra oscura.

martes, marzo 30, 2010

Creación

La influencia de la luna


Me sabe mal escrutar tras la cortina
en busca del misterio.
En los encajes brota la sílaba perdida de la mañana,
que quedó colgando de un brocado.
Las aves y su síntoma
de melodía
conocen el cruel motivo de mi sed de suspense
desde mi ojo calibrado con tiento
y retoman el vuelo
hacia las cumbres
para llevar el mensaje
al polvo que flota en el aire.
La octava reina de las maravillas
me saluda con su poncho
doblado bajo el brazo,
es la mujer
más santa que parió la inventiva de la Tierra:
con su cuerpo se desnuda
y parte los rayos de luna
con su espalda.
Hasta ella llegó el ave
después de posarse
sobre la nada
y con su pico disimuló un saludo
cálido para la piel humana.
Salió la voz del cuenco derramado
y con sus plumas
el ave dibujó la postal de la mañana,
cuando la indiferencia
del sueño de la luna
sorprendió a la ciudad impostora
de la certeza
de la presunta inocencia.


El Mago mantis



La opacidad de la duda,
cuando manuscribe la grisácea conciencia
y la deja en pañales:
letras escarlata y párrafos inconclusos.
Todo parece apuntar a la circunstancia benigna
de una noche al raso,
siendo las estrellas un manto de leche
y la compañía un trago de miel.
Camino desnuda
por el filo de los campanarios,
le muestro al Mago
la profecía que huele a sudor de algas,
le pregunto por mi consuelo,
como quien prepara la mesa
para la cena de la nada
y él me da la mitad de sus ganancias intangibles
en un reparto equitativo.
Me dice que el sol
es la voluntad de lo inerte
en hacer de las células retrato inmortal.
Le pregunto por el artista,
dónde mora el cristal líquido de la inventiva
y el Mago me secuestra
de la escéptica voz
de música en
escalas,
hasta llevarme al grito
de la imaginación
que lleva la mitología
injerta en sus cuerdas vocales.
Un hilo vital viola las ideas huérfanas
y después de humillarlas,
quiebra la insania
en metamorfosis de sexo,
muerte natural,
gusanos
y futuras generaciones.
El Mago es una Mantis religiosa
y su deseo
procrea con mi conciencia,
dando a luz un ideal,
con el futuro escrito en sus genes
de cianuro:
pensamiento virgen de lo humano
y lo bestial.

domingo, marzo 28, 2010

La libertad

Se tuercen las mareas al abordar el misterio de la luna,
su rostro oscuro
y las olas penetran en la lluvia de lo cierto,
como lágrimas prefabricadas.
El colapso de notas divinas
moldea las circunstancias,
las vuelve dúctiles como cera,
mientras que sucumbe su miel a la lógica mortal.
Me suplanto en mi sorna de lo marciano,
soy la esclava de mi pavor
y el consuelo de las hojas es la más triste esperanza
de hacerme justicia.
La noche se me clava en el sueño de la vigilia,
es el pretexto para dar significado a la muerte.
Mi sed de aguas claras es la bondad de lo libre,
de lo hermoso
como la nata
o el calor del horno
y me cocino la indiferencia hacia el futuro,
revelando las fotos de mi viaje eterno.
El ave dormita en mis pulmones,
conoce el humo
y el veneno natural del cielo,
así como su sabor más dulce.
En su jaula se siente deshabitada de intrusos
y conmueve el espectáculo
de su batir de alas.
Ella atravesó la espuma de las olas
y su sombra,
tan tenaz
como dispensable.
Frenó la crecida del invierno en el tablero de las estaciones.
Sólo me queda la opción
de contrastar su nombre
con la oscuridad naciente,
para que nuestro hijo del alba
reine en los renglones aprendidos.
Y mi voluntad de ofrecerle casa
en cada estrella de la noche
no impida que los aviones se posen en sus órbitas,
aunque sus cuerpos sean de lata
y sus ojos atraviesen
la eternidad del cielo.

jueves, marzo 25, 2010

La piedra

Cumple la piedra su pacto con el lobo.
Profetiza el instante,
difama su contrario,
revuelve la miseria
para mostrar el odio a su hija de musgo,
cuando el odio es una coartada
de la indiferencia
y el amor su piel más áspera.
La piedra esconde solidez,
tierra que se abona con la mirada.
Unos ojos escrutan desde el caparazón de las conquistas
y hacen de una raíz
que brota robusta,
un tirachinas,
con la piedra como bala.
La mirada convierte los átomos
en milagro,
el brillo, en poesía.
Diamante atorado en la raíz de la luna,
tus subalternos comerán de tu gloria,
limpiarán sus almas en carne
de las margaritas.
La luna se transforma en océano
y tú disuelves la marejada
en la forma de un vaso,
donde no hay ahogados ni suicidios.
La dicha se contempla en la lluvia,
en el secuestro de las hojas
a la primavera,
en cada instante secuaz
de tus fisuras,
en donde nadie ve las imperfecciones del futuro,
revolucionario de la mirada.
Un espejo te abduce de la luz,
contempla la mirada
y en el festín del vértigo
se convierte en oscuridad
tu partida hacia lo inmaterial.
Allí las ranas no besaron
la sencilla faz de espejo
porque había otros ojos que escrutaban:
iris en iris,
átomo devuelto a la cordura
por la cinta del cassette,
que las dos ruedas precipitan
hacia una muerte segura.

La edad de que la sombra huya

La siniestra miseria duerme en el sinsentido
como la hebra maldita de lo inocentemente
guardado.
Tengo que poner el ruido en la boca de piedra,
pegar a los poetastros que nunca sudan lágrimas.
El vino se congela en los músculos cálidos,
sangre de Cristo,
valor ciega lo cierto,
carne de Cristo.
En mis muros reflectan la luz planes maestros
como el misterio azul del ozono asesino
Devuelven siluetas de una sombra gris y lánguida.
La cordura es vestido del reloj tan marciano
Y en el instante de huir del círculo parásito
construye falsas patrias de entereza y temblor.
Llegaré a mi ataúd con pasos de hilo negro,
Estará mi mitad en el olor a tierra
y gusanos.
Los espejos no son tan fieros como lluvia
que se bebe la astucia rechazando la piedra,
como la multitud de labios palpitantes.
Mi muñón de silencio llevará la voz lejos,
hasta el sabor a musgo de mi tierna certeza.
Temblaré como tierra. La fuga será al fin
el lugar predilecto de mi peón y habrá
mil explosiones de las blancas y negras.
Si la muerte es verdad, no hay nada más ajeno
y usando mi batuta se montará el teatro
de marionetas mágicas para que los enanos
devuelvan el helado al barquillo mojado.
Si mi instinto es capaz de barrer los otoños,
si la fuerza se escribe en este pentagrama
donde las más difusas van antes que el silencio
comprenderé por fin cómo funciona a tiempo
la feria y la bobina, y su halo azul de máquina.
No restan estribillos su maldición de esquelas:
sólo en la melodía, cuando el papel no llora.
Y así el soldado apuesto puede fumarse el miedo
sentado en su rincón donde llega la luz
poderosa de estrellas.
Por el pasillo eterno fenecen los futuros
travelling de las víctimas.
Mientras, los ojos son guantes del asesino.
¿dónde quedó mi cuerpo de esponja en la marea
que se añora con el tiempo?
Probablemente sea el agua que se escurre
hacia los pies del niño extraño como el frío.

miércoles, marzo 24, 2010

Escapar al minuto exacto

Escapar al minuto exacto
cuando rompió la tristeza a llorar.
Escribirte cartas.
Suma de posibilidades,
en esta orilla de silente calma,
cuando las ciervas buscan a su esposo
entre los sargazos.
No anudé la culpa a su espalda,
lupanar del misterio,
ni atravesé la frontera de la mirada
en un viaje hacia lo imposible.
Toqué tu universo,
patria de murmullos deslizándose
suaves
por la mañana inmemorial.
Escapé de las trampas de mi ego
hacia la turba de la magia
y con estrellas diminutas
escribí una realidad que no se toca
y penetra dulce en libros cerrados.
Mi campo se siembra con semillas
de alegría,
de final irreal
para que la existencia de los brujos
no se amargue.
En los campanarios, las cigüeñas
conviven con antenas tan castas
que sólo memorizan el hilo humano.
La fiera sabe despertar a la inocencia,
tan malherida,
y le calienta la sopa para que nunca olvide
su columna vertebral.
Hay un niño caminando por las ojeras,
hay un pozo señalado por las lobas,
hay un teatro escondido en cada gesto,
hay un gesto escondido en cada mimo
y las sequoias disimulan muy bien
su esplendor bajo las nubes.
Escapar al minuto exacto
cuando se quebró la voz.
Recitarte un cuento.
La obra de la muerte
se entretiene con el orador
y llegan comisarias de la música
a presentar su espectáculo
a los indolentes;
a los adolescentes que simulan carisma.
Les venden la secuencia manuscrita
de la lluvia
y los jóvenes concretan su silencio
en el fuego convertido en brasa,
donde los extranjeros se calientan las manos
y los pueblerinos
leen su hogar
en la forma de un rojo
cada vez más tenue.

domingo, febrero 28, 2010

Partida de ajedrez

Hace mucho tiempo
que el pánico escudriña las alas de la duda.

Desde el inmenso telescopio puedo comprobar
el sitio de los cometas,
de la locura sin sentido.

Casi mordí el veneno de las brujas
cuando la sombra se fusionó con mi cuerpo
en el eclipse del misterio.

Y el tribunal se consuela de su estruendo de feria
en las partidas de ajedrez,
que sólo tienen dos contrincantes.

Silba el caballo jaques homicidas
y los alfiles toman delantera
olvidando al peón que no lamenta
el no retorno y el potro con sus bridas

se abre camino, bravo, entre las negras
Parece tan sagaz la tez dormida
del rey valioso y parco en la partida
que es capaz de eclipsar la damisela.

porque ella jamás muere en la batalla,
sólo hay un asesino en cada bando
y un penitente muerto en el combate.

el asedio de blancas ya no para
y el enigma no existe en este tango,
el destino es ballet y nunca un arte.

y cuando termina la baza me doy cuenta
de que soy la víctima que no probó nunca el veneno,
porque nombrar la cicuta es como carnalizar la muerte
en el propio cuerpo
con los ojos de otra.